Caos chavista

Por Redacción

El “modelo” chavista, como el defendido aquí con uñas y dientes por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, es fruto de la voluntad oficial de subordinar lo económico a lo político sin dejarse intimidar por las dificultades prácticas, una pretensión que en ambos casos ha producido una multitud de distorsiones insostenibles. Aunque el gobierno venezolano, encabezado formalmente por Hugo Chávez –ausente desde hace más de dos meses–, acaba de devaluar el bolívar el 32%, apenas se ha modificado la brecha entre la tasa de cambio oficial y la informal, que cuesta 317% más, de suerte que no sorprendería que en los meses próximos se produjeran devaluaciones aún mayores que la anunciada a fines de la semana pasada. Como es natural, los venezolanos temen que de resultas del “ajuste cambiario” se desate un nuevo salto inflacionario ya que repercutirá enseguida en el poder de compra de amplios sectores de la población de un país que, para alimentarse, depende por completo de las importaciones, razón por la que el gobierno demoró tanto la medida. Como muchos han señalado, la Venezuela de Chávez y la Argentina de Cristina son los únicos países latinoamericanos que están en crisis a pesar de haber sido beneficiados por los precios insólitamente altos alcanzados por sus exportaciones principales, el petróleo y la soja respectivamente: a diferencia de todos los demás, no crecen y ostentan tasas de inflación que ya son superiores al 20% anual y que amenazan con acelerarse. Si bien la situación en que se encuentra Venezuela es decididamente peor que la de la Argentina, de insistir por mucho tiempo más el gobierno de Cristina en “profundizar el modelo”, los resultados serán igualmente penosos. Es por este motivo que las vicisitudes tragicómicas de la economía del país caribeño han tenido un impacto muy fuerte aquí. Mal que les pese a la presidenta y sus colaboradores abnegados, muchos dan por descontado que pronto chocarán contra los mismos obstáculos que sus compañeros de ruta chavistas. Según el ministro de Finanzas venezolano, Jorge Giordani, Chávez, desde la clínica cubana en que está internado, le ordenó “minimizar gastos y maximizar resultados” porque se siente “preocupado” por el estado de la economía. Dicho de otro modo, los encargados de gobernar hasta que el caudillo se recupere de su enfermedad, o –lo que parece más probable– llegue al fin definitivo de su carrera política, tendrán que emprender un ajuste durísimo en un país que se ha acostumbrado al despilfarro politizado, pero así y todo procurar manejar la economía con cierta eficiencia. Es como si Chávez creyera que los funcionarios que lo ayudaron a provocar el desastre causado por sus propios errores podrían transformarse de la noche a la mañana en técnicos capaces. Se trata de una fantasía. Luego de haberse habituado durante años a privilegiar la militancia política por encima de todo lo demás, los chavistas no podrán comenzar a actuar como tecnócratas “neoliberales” que, según los partidarios del comandante, son personas que suelen anteponer “los números” a “la gente”. La crisis económica y social gravísima que está experimentando un país que todos los años recibe un virtual subsidio de más de 100.000 millones de petrodólares se debe exclusivamente a la ineptitud de su clase política ya que, bien antes de la aparición de Chávez, Venezuela se destacaba por la corrupción, inoperancia, codicia e irresponsabilidad de la impresentable elite gobernante. Chávez logró monopolizar el poder aprovechando el desprestigio merecido de los políticos que desplazó, pero pronto se haría evidente que compartía los mismos vicios, si bien en clave “socialista” o “bolivariana”. De no haber sido por la cantidad inmensa de dinero proporcionado por la venta de petróleo, la “revolución” que según sus admiradores, entre ellos Cristina, está liderando Chávez se hubiera agotado en una cuestión de días, por basarse no en un ideario coherente sino en una “caja” rellena de dólares que ha gastado como si fuera parte de su patrimonio personal. Puede que por un rato muchos venezolanos pobres hayan visto aumentar un poco sus ingresos gracias a la “generosidad” del caudillo pero, puesto que los chavistas no han hecho nada para mejorar la productividad de la economía nacional, les esperan años de penurias.


Exit mobile version