Carnevale se abisma en “El Pozo” al que empuja el drama del autismo

La cinta “El pozo”, opera prima del director y productor Rodolfo Carnevale y que se estrena mañana, aborda con una mirada cruda el drama que vive una familia con una hija autista.

Por Redacción

“La película busca allanar el difícil camino de las familias con chicos especiales planteando la problemática vincular y contemplando qué sucede cuando la situación se hace insostenible y no se sabe a dónde recurrir”, explicó Carnevale en diálogo con Télam.

La trama aborda la historia de una familia que se está resquebrajando a partir de la enfermedad de Pilar, una joven de 26 años que es autista desde los 4 y a la que su padre quiere internar mientras que su madre se niega a esta decisión, lo que provoca un distanciamiento en la pareja.

Otro de los que padece esta situación es Alejo, el hijo menor, que tiene conflictos en la escuela y con sus amigos por la enfermedad de su hermana.

Los ataques de la joven son cada vez más frecuentes y hacen que la convivencia se torne imposible, por lo que la familia deberá elegir qué camino tomar para salir adelante.

“El recorrido de las familias con chicos especiales es difícil. Al comienzo es un camino de búsqueda, de ver qué sucede y llega un momento en el que empieza el agotamiento, el desgaste y una depresión importante que produce un quiebre en la familia afectando también su vida social”, relató el también guionista.

“En la película -agregó- hay una búsqueda de despertar conciencia. Qué el espectador común conozca sobre el tema y pueda acercarse para entender, aceptar y perder el miedo sobre estas cuestiones y cortar con la discriminación a través de un medio importante como es el cine”.

Eduardo Blanco, Patricia Palmer, Ana Fontán y Túpac Larriera son los protagonistas de este filme que cuenta también con la participación de los actores Ezequiel Rodríguez, Adriana Aizemberg, Norma Pons, Dora Baret, Juan Palomino y Gustavo Garzón.

Carnevale, realizador de los cortometrajes “Aporía” (2009), “Génesis” (2006) y “Con las manos de mi abuela” (2003) expresó a Télam que “en esta historia busqué el mayor realismo posible. No quise sensiblerías, me parece que no sirve, el planteo es otro”.

“No quiero que el espectador llore y diga `pobrecitos` porque justamente lo que quiero sacar es la lástima. Ubicarse en el lugar de víctima es horrible para el chico y para toda la familia”, enfatizó.

-¿Qué te motivó a realizar esta película?

-Desde lo personal tengo un hermano con autismo y tuve junto a mi familia un instituto de rehabilitación para chicos especiales. Como hermano me puse la camiseta en mi casa y siempre estuve buscando las últimas terapias, medicamentos, asesorándome y siempre cercano al tema.

Como director de cine me parece importante empezar a hablar de un tema como el autismo, para concientizar, para que se conozca y porque me cruzo con gente que necesita saber más. Me parece que al cine hay que utilizarlo como una herramienta, como un puente para la comunicación de este tipo de problemáticas sociales.

-¿Desde qué lugar elegiste contar esta historia cercana a tu realidad?

-Hay muchas películas que abordan estas problemáticas, por lo general lo que sucede es que se habla de las capacidades diferentes de una manera secundaria y no se profundiza y a mí me pareció necesario hablar de qué le sucede a la familia y aportar una mirada distinta.

Como familiar puedo decir que cuando uno tiene que dar tantas explicaciones a la sociedad sobre qué es lo que le sucede a tu hijo o a tu hermano, es desgastante.

Hay varias aristas en cuanto al proceso que pasa una familia desde el momento en que al niño se le diagnostica un cuadro como este. Al comienzo entra en juego la vergüenza, luego la negación, la posterior aceptación y después aparece el agotamiento.

Por eso creo que es necesario crear esta conciencia para que también todas estas familias que tengan chicos especiales puedan relajarse y que este deje de ser un tema tabú.

-¿Cómo ves la actitud de la sociedad con respecto a esta cuestión?

-Creo que la sociedad está dando pasos importantes y cada vez está prestando más atención no solo a los casos de capacidades diferentes sino también a toda la problemática social. El mayor cambio creo que tiene que ver con la aceptación porque hace 20 años atrás a un chico con autismo se lo veía como un monstruo y eso hoy no sucede.

-Teniendo en cuenta la falta de legislación y la falta de cobertura de las obras sociales y de las prepagas las opciones que tiene una familia de una clase acomodada son muy distintas a las de una con menos recursos…

-Sí, claro, falta legislación, falta que las obras sociales se comprometan más con esto porque es necesario un tratamiento y que este sea el correcto para cada caso porque si no es así puede desembocar en la muerte.

Una medicación que no es suministrada correctamente puede provocar alteraciones peligrosas, no nos olvidemos que son chicos que se autoagreden y se lastiman, entre otras cosas. Es necesario que todas la prepagas los incluyan.

-¿Qué buscas mostrar en “El pozo”?

-Busco reflejar que a pesar de todo lo que sucede y de todo lo que se vive con los chicos especiales, siempre se encuentra una salida, siempre hay una solución y que si esa solución todavía no apareció, hay que aprender a vivir con los pequeños momentos de felicidad que estos chicos te generan.(Télam)

Por Verónica Rodríguez

EL POZO – TRAILER DEMO from ANA FONTAN on Vimeo.