“Será difícil volver a la cultura del trabajo”

Chile tiene 40.000 millones de dólares de reservas en el Banco Central y Brasil 370.000 millones de dólares, pero el presidente del Banco Central del país ya les dijo a los legisladores que no se tocará un solo dólar de esas reservas para solucionar los graves problemas que afectan a su gobierno. Uruguay, con el tamaño geográfico de una provincia argentina, tiene casi 18.000 millones de dólares y en los últimos tiempos está exportando, en comparación, casi el doble de lo que exportamos nosotros. Además, todos estos países tienen un índice de inflación que pone colorados de vergüenza a muchos políticos argentinos. En el caso de Brasil, adquiere más valor el comportamiento político-económico, ya que gran parte de los miembros del actual gobierno han debido renunciar o directamente fueron apresados por delitos que han cometido en perjuicio del Estado, pero las reservas... “no se tocan”. Aquí ya no sabemos cuántos dólares tiene el Banco Central, o algo peor: no sabemos si tiene dólares. Y para que ello suceda antes tuvo que abrirse alguna puerta por donde salieran los dineros que hoy nos faltan. Argentina es un caso absolutamente diferente y la verdad es que no podemos culpar de todo a los políticos gobernantes, porque para que exista la dádiva en forma de plan social de ayuda es que también hay un gran porcentaje de ciudadanos a los que poco les interesa salir de esa cautiva situación, unos por temor a perder la miseria que perciben como ayuda y otros porque en un hogar juntando todos los planes reciben un jugoso regalo cada mes cuando van al cajero automático. A finales del 2014 leíamos que, según Marcos Hilding Ohlsson, de la Fundación Libertad y Progreso, este año el gobierno argentino distribuiría 120.000.000 de pesos (sí, leyó bien) a través de 60 programas de asistencia diferentes con un total de 18.025.553 “beneficiarios”. El último censo del país nos informa que somos más de 40 millones de habitantes (porque a muchos nos han quitado la categoría de ciudadanos), por lo tanto es fácil deducir que más del 42% de la población puede estar recibiendo algún “plan social”. Solamente la Anses otorga mensualmente 18 beneficios con un total de 14 millones de beneficiarios, es decir que la caja creada para proteger los dineros de los jubilados y trabajadores cuando lleguen a ese estado ve dilapidados sus fondos de manera temerosa sin saber cuál será el futuro llegado el caso de una gran crisis como las tantas que ya hemos padecido. Algo que en otros países no alcanzan a entender es que los “planes” sociales que administra el gobierno nacional no requieren de contraprestaciones de ninguna naturaleza y es de esa manera que quienes reciben ese dinero sin trabajar están siendo excluidos y en condición de pobreza, anulando sus capacidades creativas o la posibilidad de producir y desarrollar una nueva vida. Deberá el gobierno, de cualquier ideología, comenzar con carácter de urgente a pensar en políticas inclusivas pero que tengan al ser humano como protagonista central, volviendo a fomentar la cultura del trabajo, habida cuenta de que en muchos hogares hay niños que jamás vieron a sus abuelos o padres ir a trabajar pero sí los han acompañado con la tarjeta Visa al cajero. “La corrupción está en todos lados, en todos los países, eso lo sabemos. La diferencia es que si uno mira el largo plazo descubre que la corrupción impide que un chico coma o que un hospital tenga insumos”. Facundo Manes Ricardo Bustos Capioví - Misiones


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