¿A quién defiende el papa?
El presidente de Nicaragua (y exguerrillero) Daniel Ortega, hizo detener con la policía a un obispo y un grupo de sacerdotes acusándolos de golpistas por apoyan protestas opositoras a su régimen dictatorial.
Recordemos que Ortega, de 76 años, se mantiene en el poder con tres reelecciones onsecutivas, manteniendo presos a opositores o provocando el exilio de muchas personas.
¿Por qué será que el papa Francisco no se pronunció de inmediato en defensa de los derechos y las libertades de esos religiosos que contienen a un pueblo oprimido? ¿Acaso se lo impide su ideología? ¿O acaso porque esos curas tienen la coherencia que a él le falta?
Tampoco lo escuché pronunciarse sobre las detenciones y represiones en Cuba y Venezuela. Al contrario, el mismo papa Francisco confesó tener un vínculo cercano con Fidel y Raúl Castro.
Nunca fustigó los detenciones y hasta envenenamientos a los opositores del régimen de Putin en Rusia. Ni contra el régimen talibán en Afganistán que cercena los derechos de las mujeres en ese país.
Pero estas incoherencias también se evidenciaron con Milagro Sala, cuando le envió un rosario y un mensaje, luego de ser condenada por liderar una asociación ilícita y realizar fraudes y extorsiones a través de sus organizaciones sociales. Además, la recibió varias veces en el Vaticano, cuando ella viajaba con el resto de su banda. Al igual que a Cristina Fernández de Kirchner, la política más corrupta de la historia argentina.
En cambio, a Margarita Barrientos, una mujer que ha dedicado su vida a darle de comer a los más necesitados, a ella, no la recibió. Quizás por ello, el verdadero evangelio escrito por Jesús en vida, decía: “El reino de Dios no se encuentra dentro de castillos de madera y piedra, sino en nuestros corazones y en los que nos rodean. Parte una madera y allí estaré, alza una piedra y me encontrarás”.
Enrique Omar Driussi
DNI 12.638.127
Neuquén
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