Argentina con la bandera hecha trapos
*por Alberto Félix Suertegaray, DNI 14169481
Patria amada, ¿qué te hemos hecho? ¿Dónde hemos perdido el rumbo hasta llegar al borde del abismo? Un paso más hacia la inconsciencia y se precipitará el derrumbe.
Sean humildes, amables, pacientes, y sopórtense unos a otros con amor. Mantengan entre ustedes lazos de paz y permanezcan unidos en el mismo espíritu.
Uno es Dios, el Padre de todos, que está por encima de todos, y que actúa por todos y está en todos. Pero a cada uno de nosotros se nos repartió la gracia divina, según como Cristo se la midió.
Por eso se dijo: subió a las alturas, llevó cautivos con su gracia y dio sus dones a los hombres. Subió, ¿qué quiere decir, sino que ha bajado con los muertos al mundo inferior? El mismo que bajó, subió después por encima de todos los cielos para llenarlo todo en todos.
Así pues, Cristo es quien dio roles particulares. Así preparó a los suyos para los trabajos del ministerio en vista a la construcción del Cuerpo de Cristo, antesala de una Patria pujante, justa y soberana en el amor.
Hasta que todos nos juntemos con la misma fe y el mismo conocimiento del Hijo de Dios, llegando a ser el Hombre perfecto, con esa madurez adulta que hará de nosotros la plenitud de Cristo.
Esto es, con un amor auténtico creceremos de todas formas hacia aquel que es la cabeza, Cristo, en prosperidad y justicia.