El docente

Por Carta de lector

Víctor Cordoba Herrero, corcoba@telefonica.net
MADRID

A poco que naveguemos con la mirada por nuestro alrededor, nos daremos cuenta que la labor del docente no es nada fácil, se trata de impartir una docencia, ya no únicamente para que no se pierda un solo talento por falta de oportunidades, sino también para mejorar la convivencia y adquirir razón de la justicia, con la libertad que esto supone, de volar responsablemente en todos los campos de combate del pensamiento humano. Indudablemente, hacen falta maestros que viertan amor en cada palabra que pronuncien y programas que nos universalicen en la estima de la sensatez, sin obviar el modo de estar y de ser más luz que sombra.

Al fin y al cabo, el amor que pongamos en todo va a ser la llave que nos lleve al gozo o al sufrimiento.

Por desgracia, aún nadie tiene la cátedra viviente consolidada.

Sí, aún estamos todos de aprendices.