El tedeum del 25 de Mayo
Juan Carlos Malgesini
DNI 4.673.429
Puerto de San Antonio Este
El presidente Javier Milei concurrió la semana pasada a nuestra Catedral acompañado de sus ministros, incluido el jefe de Gabinete Manuel Adorni, pero no lo hizo la vicepresidenta Victoria Villarruel.
Tampoco portó durante el tedeum el bastón presidencial adornado ahora con la cabeza de sus perros en plata fina, ni lucía la banda presidencial.
Las palabras del arzobispo argentino -a mi juicio- fueron realmente importantes.
Como es su costumbre, manifestó claramente, como católico, la marcha profundamente equivocada del manejo del país desde el poder y el abandono de lo que tendría que ser el cuidado de los pobres y especialmente -lo repitió-el cuidado de los más vulnerables. Por ejemplos las personas con discapacidad, quienes necesitan -y no tienen- cuidados especiales por su frágil estado de salud.
Fue una homilía cargada de reproches que apuntaron (como los míos) hacia lo que le falta al presidente de la nación: tacto y sentimiento humano para con su pueblo, los argentinos.
Este 25 de mayo no coloqué frente a mi vivienda la celeste y blanca como lo hago siempre.
No tuve ganas, por el sentimiento de tristeza profunda salió del pecho.
Disculpame, Patria, y también don Manuel Belgrano.
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