Espero que el Banco Nación dé respuestas
a es hora de que el sistema bancario haga algo para dar a los clientes una mayor seguridad sobre el resguardo de nuestros dineros, y también de que se mejore la calidad y la celeridad de las respuestas que exigimos como clientes y a las que tenemos todo el derecho como usuarios y como ciudadanos.
*por Ana María Oliva, DNI 6.670.585
Hace ya más de dos meses, al mediodía del sábado 27 de agosto, sufrí el robo de mi billetera en la feria de los sábados del Parque Central de Neuquén. En ella tenía, además de algo de efectivo, mis tarjetas de débito y de crédito del Banco de la Nación, y mi documento de identidad.
En seguida realicé la denuncia vía telefónica al banco, pero nunca imaginé que ese sencillo trámite desencadenaría la ordalía en la que me encuentro.
El banco no bloqueó mi cuenta de ahorros, y los ladrones utilizaron mi tarjeta de débito para realizar consumos por el total de mis fondos en ese momento: 104.400 pesos.
Cuando me encontré con la cuenta vacía, me dirigí a la sucursal local del Banco Nación inmediatamente el próximo día hábil, el lunes 29 de agosto; desconocí las compras realizadas de modo fraudulento, y solicité se me devuelva el dinero robado.
Comenzó entonces un permanente maltrato de parte de la institución, que solamente puede ofrecerme siempre la misma respuesta: no podemos hacer nada por usted, señora; el trámite está en el departamento de Asuntos Legales del banco, no podemos acelerar la respuesta, no conocemos al empleado a cargo de revisar su caso.
De paso, debo decir que la atención en el banco deja muchísimo que desear; solamente dos o tres ventanillas habilitadas para atender toda la gente que está esperando, horas sin ser atendidos, y gente que se retira porque no puede seguir esperando. Gran sorpresa me causó hace unos días ver, en horario de trabajo, las 10 de la mañana, a dos empleadas del banco alegremente haciendo compras en un supermercado del alto de la ciudad.
Lo sorprendente es que, en un momento de confianza, en dos oportunidades, los mismos empleados del banco que se mostraron incapaces de dar respuesta a mi justo y documentado reclamo, me sugirieron que presente la situación a la oficina de Defensa del Consumidor. Por supuesto, acepté la sugerencia; está en trámite. Una clara admisión de la incapacidad de la institución en la que trabajan de dar adecuada respuesta al reclamo de un cliente.
Me pregunto: ¿cuánto tiempo necesita el banco para analizar una situación tan sencilla? Se trata de una denuncia realizada al mediodía, y de unos consumos realizados muchas horas después, una vez que se sabía que la tarjeta estaba robada.
Todos los días aparecen noticias de situaciones como las que describo. Ya es hora de que el sistema bancario haga algo para dar a los clientes una mayor seguridad sobre el resguardo de nuestros dineros, y también de que se mejore la calidad y la celeridad de las respuestas que exigimos como clientes y a las que tenemos todo el derecho como usuarios y como ciudadanos.
Espero que el Banco de la Nación Argentina dé respuesta pronta a mis reclamos.
*por Ana María Oliva, DNI 6.670.585
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