Las eternas trampas electorales
Buenos Aires
Genera indignación la manera en que se hacen y deshacen las normas en este país, según el oportunismo electoral.
Ahora, a los popes del kirchnerismo se les ocurrió que conviene derogar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para buscar neutralizar a Juntos por el Cambio -embarcado en un internismo- y a partidos no tradicionales con emergentes políticos que pudiesen hacer un gran e inesperado ruido.
También para tacklear al Presidente de la Nación, Alberto Fernández; no sea cosa que se le ocurra ser presidenciable en 2023 con la ayuda de los “gerontes” gremiales de la CGT.
Como sabe que no es posible cambiar una ley electoral en el mismo año en que se vota, al kirchnerismo le quedan solo dos meses para avanzar con su iniciativa en el ámbito legislativo, para suspenderlas o derogarlas.
Así estamos.
Siempre en tiempos electorales vivimos trampas parecidas.
Tuvimos a ley de lemas, una verdadera estafa electoral hecha para confundir a la ciudadanía.
Recordemos asimismo las candidaturas testimoniales en 2009: candidatos que no quieren ocupar cargos y que solo firman una candidatura que supone un compromiso público y colectivo, por mera especulación personal y partidista.
Una perversa metodología inaugurada del Frente para la Victoria.
Ahora, con la novela de las PASO, la sociedad estará poco avisada y suficientemente entretenida con el Mundial de Qatar, de modo que probablemente nos desayunemos una mañana de que el mecanismo de las primarias abiertas han sido derogadas.
Esto gracias a los servicios de los siempre funcionales legisladores de Juntos Somos Río Negro, que se apresuraron a presentar el proyecto a gusto del kirchnerismo apenas horas después de que se aprobara el Presupuesto.
Ernesto Uriel Bermúdez
Buenos Aires
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