Miguel Ramírez: peluquero, músico y fabricante de bombos

NEUQUEN
Hijo de Virginia Aillapan, vivió su infancia en el Barrio Horno de ladrillo, en Unión de Mayo de esta capital. Realizó la escuela primaria en el Colegio Domingo Sabio, el establecimiento del padre José en donde aprendió técnicas de la construcción y otras. Cursó el secundario en el CPEM 26 del barrio Gregorio Álvarez. Durante su infancia fue lustrabotas, un gran sacrificio que le permitía poder ayudar para pagar sus estudios. Con el tiempo, y medio por casualidad como lo solía hacer su madre, comenzó a cortar el cabello a conocidos.
Le gustó tanto esa profesión que realizó estudios de peluquería en Unión de Peinadores de la República Argentina -esquina Sarmiento y Gatica- en donde realizó un año básico. Realizaban muchas prácticas, con 15 horas semanales; se recibió en 1999. Conoció en esta tarea a Yaco Oxagaray, peluquero que trabajaba en la Galería Iommi, estaba ubicada casi pegada al Banco Nación sobre la Avenida Argentina.
Se hicieron amigos y trabajó con él. Posteriormente, quedó a cargo de la peluquería durante diez años; asimismo, Miguel cortaba el cabello a domicilio, hasta que pudo alquilar en donde trabaja actualmente: calle Jujuy 177. La personalidad multifacética de Miguel lo llevó a aprender varios oficios y a estudiarlos. Trabajó como guía de pesca, estudió en la escuela de Música; comenzó con trabajos de artesanía en instrumentos de percusión y a fabricar instrumentos; estudió el Profesorado Nacional de Danzas (cursó en El Cimarrón en Plaza Huincul), lo que le demandó ocho años.
Ya adulto estudió Profesorado de Tango en el Conservatorio Fracassi, por lo que viajaba a Gral. Roca; estudió locución… todo este tiempo de preparaciones lo llevó a participar en certámenes competitivos. Con orgullo nos mostró todos sus certificados de finalización de cada carrera, como lo vemos en la foto.
Mientras tanto, entre tanto, construyó su casa junto a su esposa, María Elena Cárcamo, descendiente de chilenos, vivía en Villa María. Estudió Magisterio en la Universidad de Cipolletti.
Tuvieron dos hijos: Franco Mateo estudió en la escuela 207 y el secundario en el CPEM 41, y, luego, la Universidad en la Católica de Salta se recibió de Kinesiólogo; Rosario Valentina Ramírez estudió abogacía en la misma Universidad. Miguel, el músico, toca percusión en el grupo Koshkill –viento patagónico- con el que interpretan variados temas de su repertorio.
En su casa tiene fábrica de bombos desde el año 2015, llamada Bombos Hueney (que podría entenderse como “amigo de los bombos”).
En 2025 salieron campeones nacionales de la cueca neuquina, de lo que luego se desprende la compilación del libro “Permiso, soy la cueca”, recopilación e investigación de Zulema Retamal e Isaid González.
Estos autores recorren en el escrito la historia de la danza en estas regiones nor patagónicas. Sus autores nacieron en Buta Ranquil, y escriben que sus ancestros, cargados de raíces netamente originarias, les hacen amar las historias campesinas. Historias que se fueron transmitiendo de los abuelos a los padres, los hijos, todos ellos les brindaron aportes para poder escribir el libro.
El propósito más importante fue brindar información del Folklore de Neuquén que hace a la propia identidad. Consideran que el folklore neuquino tiene dos fuentes, una aborigen que nos suministra todo lo autóctono y genuino que nos dejaron los pueblos originarios; y la otra fuente esencia es el hispano criollo con el asentamiento de los españoles venidos desde Mendoza, del vecino país y del sur de Mendoza.
La Cueca recibe mayor influencia del Folklore Hispano criollo, se desprende de la zamacueca –danza originada en el virreinato del Alto Perú y que se fue adaptando.
El folklore religioso del Neuquén hace referencia de los saberes de la música y la danza de nuestra región. Los autores se refieren a dos fiestas muy importantes La Fiesta de San Sebastián en Las Ovejas y la Fiesta de la Virgen de Lourdes en Ailinco.
Sin dudas que los autores del libro exponen como expresión espiritual del hombre neuquino de la cordillera el aporte de su danza tradicional: la cueca neuquina. Ese libro fue presentado en ocasión de viajar Miguel y sus compañeros al Festival Nacional de Malambo en el año 2025, en Laborde-Córdoba, donde obtuvieron premio en el rubro Mejor pareja de danza.
Nuestro homenajeado es un trozo de esa historia del folklore y de la peluquería neuquina. Su pasión cotidiana así lo atestigua.
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