Una ciudad limpia, una cultura pulcra

Carta de Lector

Por Carta de lector

*por Mabel Eleonor Sepúlveda

Cuando vemos una ciudad con sus veredas sucias, llenas de desperdicios, tierra, escombros, yuyos…, es porque algo no estamos haciendo bien como comunidad.
Cada ciudadano debería tener incorporada la cultura de la limpieza, la obligación de cada uno de nosotros de tener pulcro no solo nuestro sector de vereda, sino todo el espacio en el que transitamos; saber que los desechos deben ser tirados en bolsas en los horarios establecidos y no en cualquier lado y a la hora en que se le ocurra.
El Municipio, de esta o de cualquier otra ciudad, por su parte, debe establecer una fuerte campaña de educación, al tiempo que debe garantizar la colocación de recipientes de residuos -no solo los grandes contenedores- por lo menos en cada esquina céntrica de la localidad.
Y sus barrenderos deben también tener protocolos claros de actuación para asegurar limpieza.
Desde luego también, y establecido todo esto, la falta de cumplimiento debe ser sancionada con multas que el Concejo Deliberante deberá establecer.
En realidad, la política debe ser mucho más amplia y contemplar políticas de clasificación (domiciliarios, comerciales, industriales), disposición final y reciclado de los residuos.
La escuela tiene mucho que ver también.
Considerar de los primeros años del nivel más básico (jardín, primaria), espacios de concientización y práctica.
Nos merecemos una ciudad limpia.
Pero -insisto- el punto pasa por la educación y la cultura de la pulcritud instalada en cada uno de nosotros.
Y el Estado tiene mucho que hacer al respecto.


*por Mabel Eleonor Sepúlveda

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