Casas eficientes para recuperar lo que el fuego devoró en la Comarca Andina

Se creó en la Comarca Andina de Chubut un grupo de bioconstructores que impulsa una vivienda prototípica.

En dos semanas, un grupo de ingenieros y arquitectos del gobierno nacional visitará la Comarca Andina para evaluar el modelo de bioconstrucción que un grupo de vecinos damnificados por los incendios del 9 de marzo propone para levantar las viviendas.  El prototipo ya se está en pleno proceso y será destinado a una mujer que perdió todo en Las Golondrinas. 

Días atrás, después de varias reuniones con funcionarios nacionales e incluso con el presidente Alberto Fernández, los intendentes de la Comarca Andina anunciaron la llegada de viviendas provisorias hasta tanto estén las definitivas.  

Con un grupo de bioconstructores, estamos proponiendo una opción de vivienda más térmica y eficiente que el módulo habitacional que anunciaron. Y por el mismo valor. El proyecto fue presentado, junto a varios arquitectos, en el municipio de Lago Puelo. La idea es que también genere trabajo a la misma gente que perdió las casas”, sostiene Paz Álvarez. 

La familia de esta mujer se estableció en Las Golondrinas en los años 70. Don Osvaldo, su padre de 81 años, se convirtió en un pequeño productor de fruta fina. Pero el último incendio arrasó las ocho casas de esa chacra pertenecientes a tres generaciones.  

“Teníamos casas, una plantación de frutales grandes, alambrados, sistema de riego y salimos con lo puesto. Se quemó todo. La pérdida fue total, de 50 años de laburo”, resume Paz que es artesana. Las llamas también destruyeron su taller de carpintería. 

Hay créditos hipotecarios a los que no puedo acceder porque al ser artesana, obviamente no tengo recibo de sueldo”, aclara. 

El último incendio arrasó las ocho casas de la chacra pertenecientes a tres generaciones. Foto: gentileza

Hasta ahora, la familia solo logró levantar un obrador donde guardan algunos materiales que han recibido a través de colaboraciones. 

En este momento, la familia sigue las indicaciones de un geólogo para proteger el terreno ya que la pendiente es pronunciada y al no quedar vegetación ni raíces, el riesgo de caída es grande. “Tenemos miedo de que el suelo se desprenda con las lluvias. Este geólogo de Bariloche nos sugirió la obra que debemos hacer, clavando hierros en la tierra y soldándolos entre sí para evitar que se desprenda la ladera”, describe. 

La familia sigue las indicaciones de un geólogo para proteger el terreno. Foto: gentileza

Cómo serían las viviendas 

Respecto a las viviendas comprometidas por el Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat, Paz aclaró que “el módulo es de durlock, de 3.50 por 6, y va clavado directamente en el suelo. Nuestro proyecto es casi de las mismas dimensiones, con un diseño en bioconstrucción que lo hace superior y un sistema de eficiencia térmica”.  

El grupo de bioconstructores se conformó como consecuencia de los incendios que arrasaron con más de 350 casas. 

Álvarez aclaró que el modelo requiere materiales de la zona, el techo cuenta con un sistema para la recuperación de las aguas y el baño es seco para no contaminar las napas. “El intendente se mostró bastante receptivo pero no sabemos si los peritos de Nación lo aprobarán”, admite. 

Los paneles se realizan en un galpón y, luego, se montan. Estiman que un módulo habitacional se podría terminar en 10 o 15 días y cada cabaña contaría con una cocina, un baño, living comedor y una habitación.  

El “plano opción” permite ampliar con dos habitaciones más a futuro. “Estamos documentando todo para un manual digital de autoconstrucción para otros lugares y situaciones”, sintetiza Álvarez. 

La familia Álvarez se instaló en la Comarca Andina en los años 70. Foto: gentileza

Un bosque centenario que ya no está 

La mujer reconoce que, al ser “una familia tradicional de la zona, hoy estamos repartidos. En lo cotidiano, no nos falta nada. Si me comparo con los que están debajo de un nylon, estoy bien”.  

“No tengo trabajo pero rescato que toda mi familia está bien. Durante el incendio, estábamos en pie de guerra para defender la chacra y no hubo cómo. Todo fue salvar vidas. Estamos agradecidos de que salimos todos bien, hasta los perros”, recuerda. Dice que, “por momentos, nos cae la ficha de que perdimos todo. Es toda nuestra vida, nuestra historia. Era un bosque nativo de cipreses de 150 años, mezclado con frutales. Y ya no está”.  


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