“Caso Nisman: el arma homicida”

Redacción

Por Redacción

Ante la variedad de versiones, teorías, presiones, intrigas, etcétera, que conspiran contra el esclarecimiento de este fatídico caso que injusta y gratuitamente enloda el buen nombre y honor nacional, por la eventualidad de que –como otros resonantes sucesos similares– quede en la nada sería oportuno indagar más allá del hecho concreto en sí y desde otro punto de vista visibilizar las posibles causas que los originan. A tal efecto, bajo la lucidez interpretativa de la metáfora se hace la siguiente consideración. Por sus funestas secuelas, en primer lugar, es de mencionar la división religiosa (que forma creyentes teóricos y pecadores prácticos) representando el arma homicida. En segundo lugar, hace de la pólvora el “ninguneo” a la independencia de los poderes del Estado (todo un culto a la impunidad y la corrupción). El detonante que la inflama son la reelección de los cargos y demás bajas pasiones del mundillo político (promesa de volar por los aires la república y sus instituciones). Luego, en cuarto término, el imprudente desinterés colectivo por la superior condición cívica de la democracia participativa figura el gatillo que acciona el disparo. Por último, la censurable tolerancia social frente a –salvo la excepción de rigor– los cada vez más audaces y obscenos delitos del desgobierno de turno simboliza el mortífero proyectil, el cual no sólo asesinó a un fiscal que cumplía su deber sino que también asegura hacer lo mismo con todo anhelo social de que haya una justicia adulta y soberana donde la ley gobierne sin concesiones al poder. Si esto no se soluciona, los escándalos de los “elegidos” serán cada vez más seguidos y peores. Hugo César Navarro DNI 7.946.311 Neuquén


Ante la variedad de versiones, teorías, presiones, intrigas, etcétera, que conspiran contra el esclarecimiento de este fatídico caso que injusta y gratuitamente enloda el buen nombre y honor nacional, por la eventualidad de que –como otros resonantes sucesos similares– quede en la nada sería oportuno indagar más allá del hecho concreto en sí y desde otro punto de vista visibilizar las posibles causas que los originan. A tal efecto, bajo la lucidez interpretativa de la metáfora se hace la siguiente consideración. Por sus funestas secuelas, en primer lugar, es de mencionar la división religiosa (que forma creyentes teóricos y pecadores prácticos) representando el arma homicida. En segundo lugar, hace de la pólvora el “ninguneo” a la independencia de los poderes del Estado (todo un culto a la impunidad y la corrupción). El detonante que la inflama son la reelección de los cargos y demás bajas pasiones del mundillo político (promesa de volar por los aires la república y sus instituciones). Luego, en cuarto término, el imprudente desinterés colectivo por la superior condición cívica de la democracia participativa figura el gatillo que acciona el disparo. Por último, la censurable tolerancia social frente a –salvo la excepción de rigor– los cada vez más audaces y obscenos delitos del desgobierno de turno simboliza el mortífero proyectil, el cual no sólo asesinó a un fiscal que cumplía su deber sino que también asegura hacer lo mismo con todo anhelo social de que haya una justicia adulta y soberana donde la ley gobierne sin concesiones al poder. Si esto no se soluciona, los escándalos de los “elegidos” serán cada vez más seguidos y peores. Hugo César Navarro DNI 7.946.311 Neuquén

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