Cayó el primer ministro de Islandia por el escándalo de los Panamá Papers
Su esposa había girado millonarios fondos a un paraíso fiscal. Se suman casos.
AP
PARÍS.- Los Panamá Papers dejaron ayer su primera víctima: el primer ministro islandés, que cedió a las presiones y dimitió por las revelaciones de que su esposa había colocado millones de dólares en un paraíso fiscal. Sigmundur David Gunnlaugsson renunció tras el escándalo, que llevó a miles de personas a protestar en las calles del pequeño país, una isla de 320.000 habitantes. “El primer ministro dijo en una reunión de su grupo parlamentario que va a renunciar” declaró a la televisión Sigurdur Ingi Johannsson, vicepresidente del partido y ministro de Agricultura, quien asumirá el gobierno. Gunnlaugsson, de 41 años, se encontraba bajo presión después de que la macroinvestigación periodística revelara la existencia de una empresa pantalla creada por su esposa, Anna Sigurlaug Palsdottir, en las Islas Vírgenes británicas en 2007 donde colocó millones de dólares. El escándalo tocó una fibra muy sensible en Islandia, un país marcado por los excesos de los bancos en la década de 2000. La oposición de izquierda había anunciado que presentaría una moción de censura. Ayer creció la lista de personalidades mencionadas en la investigación realizada por más de un centenar de medios, que reveló el domingo que 140 responsables políticos o personalidades de primer plano a escala mundial habían colocado dinero en paraísos fiscales. En los papeles figuran nombres de allegados de varios jefes de Estado, como el ruso Vladimir Putin, el chino Xi Jinping, Mauricio Macri, el mexicano Enrique Peña Nieto o el rey de Marruecos Mohamed VI. También el primer ministro británico David Cameron se hallaba ayer bajo presión, conminado a dar cuentas sobre su fortuna familiar después de que su padre, Ian, apareciera mencionado en los Panamá Papers. El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), que investiga los Panamá Papers, tiene documentos que indican que Ian Cameron dirigía un fondo de inversión en Bahamas llamado Blairmore Holding. Los beneficios de este fondo habrían eludido el fisco británico durante 30 años. Las sociedades offshore no son ilegales pero en casos de corrupción pueden servir para disimular en el extranjero beneficios adquiridos de manera ilegal. Por su parte, BBC y The Guardian aseguran que una empresa norcoreana utilizada para financiar el programa nuclear de Pyongyang figura entre los clientes de Mossack Fonseca. (AFP)