China libera a los tripulantes tras las «excusas» de EE. UU.
Una carta de Bush lamentó la muerte del piloto chino.
PEKIN . – Un avión comercial partió anoche de la isla china de Hainán, llevando de regreso a los 24 tripulantes de un avión estadounidense que aterrizó allí tras chocar con un caza chino, cerrando de este modo el capítulo más importante de la crisis diplomática que durante 11 días tensó las relaciones entre China y EE.UU.
«El avión saldrá de la isla en un par de horas con destino a Guam y luego a Hawaii», dijo poco antes un aliviado presidente George W. Bush en medio de vítores durante un discurso en la Universidad del Este de Carolina.
Guam sería la primera escala del viaje que transportaría de regreso a la tripulación de 21 hombres y tres mujeres.
Poco después del aterrizaje, una caravana de cuatro autobuses y una escolta de vehículos policiales abandonó la casa de huéspedes militares, al parecer llevando a bordo a los aviadores estadounidenses.
Un poco antes, China y Estados Unidos dijeron que alcanzaron un acuerdo para la liberación de los militares.
China dijo ayer que liberaría a los tripulantes -que han estado en el centro de la crisis diplomática chino-estadounidense- por razones humanitarias, una vez se hayan completado los «procedimientos relevantes».
El ministro chino de Relaciones Exteriores, Tang Jiaxun, hizo el anuncio a la agencia noticiosa oficial Xinhua, tras recibir lo que la prensa estatal china describió como «una carta de disculpa» de Washington.
La cancillería china dijo que los 24 tripulantes serían liberados juntos y que esto no debería demorar mucho, si Washington «es lo suficientemente cooperador» en llevar a cabo «los procedimientos relevantes».
El milagro lo hizo un sencillo «We are very sorry» -lamentamos mucho-, expresión incluida dos veces en la carta que el embajador norteamericano en Pekín, Joseph Prueher, envió a las autoridades chinas. (ver aparte)
Wang Wei, el piloto del avión de combate chino que cayó al mar tras la colisión, está desaparecido y presuntamente muerto.
«Por cuanto el gobierno estadounidense ha dicho ya al pueblo chino «lo lamentamos mucho», el gobierno chino ha decidido, por consideraciones humanitarias, permitir que los tripulantes salgan de China una vez se completen los procedimientos necesarios», dijo Tang.
Temas pendientes
Lo que aún está pendiente es que será del avión EP-3e, cuyo instrumental ha sido dañado a golpes por los militares norteamericanos antes del aterrizaje y luego saqueado por los chinos en busca de tecnología avanzada para analizar. Su suerte y las posibles investigaciones conjuntas sobre el incidente serán discutidas en un encuentro entre funcionarios norteamericanos y chinos, el 18 de abril.
También lo será el futuro de los vuelos de reconocimiento norteamericanos en espacios internacionales que Pekín quiere que sean cancelados pero que Washington reivindica.
Previamente, la prensa estatal china había preparado al país para una solución que pudiera ser presentada como la disculpa de Estados Unidos que Beijing demandaba. Washington se había negado a pedir disculpas oficiales por la colisión, alegando que no fue culpa de la aeronave espía. La carta del Prueher describió lo ocurrido como «todavía confuso» y dijo que ambas partes se reunirían el 18 de abril para conversar sobre las causas del incidente y otros asuntos relacionados.
Funcionarios estadounidenses se quejaron de que contexto clave había sido editado del informe, pero un diplomático occidental dijo que eso carecía de importancia. (Reuters/ANSA)
La Casa Blanca respira aliviada, pero ya recibe críticas de la derecha
Washington.- Tras lograr un acuerdo con China para el regreso de los veinticuatro tripulantes del avión espía, el Gobierno de EEUU respira tranquilo al final de la primera crisis internacional de la joven administración de George W. Bush.
«Esta ha sido una situación difícil para ambos países», reconoció ayer Bush al anunciar el acuerdo, logrado después de que Washington presentara una carta en la que «lamenta profundamente» la muerte del piloto chino cuyo avión chocó contra el estadounidense. Los tripulantes del avión serán trasladados a Hawai, adonde llegarán el jueves para un proceso de dos o tres días de interrogatorios en los que se determinará cuántos aparatos y datos secretos lograron destruir antes de aterrizar en suelo chino.
«Esperamos que vuelvan con sus familias para el domingo de Pascua», declaró en Washington el jefe del Mando para el Pacífico, el almirante Dennis Blair.
El ambiente en la Casa Blanca es de claro alivio, porque cree que ha logrado, aunque algo tarde, su objetivo de lograr la liberación de los militares sin emitir una disculpa formal ante las autoridades chinas. «Sé que el pueblo estadounidense se une a mí en la expresión de pesar por la pérdida de la vida de un piloto chino. Nuestras oraciones acompañan a su esposa y a su hijo», dijo Bush
Pero el presidente deberá ahora explicar a los sectores más conservadores y a la opinión pública por qué no actuó con más dureza frente a Pekín.
En el panorama político nacional, curiosamente, los demócratas evalúan mejor que los republicanos la actuación de la Casa Blanca.El senador demócrata Bob Graham dijo que «lo más importante es la relación con China, y este incidente no debería causar daño en las relaciones a largo plazo».
Parece que el presidente tendrá más dificultades para que esta actuación sea aceptada por sus aliados más conservadores, que apoyan la venta de armamento avanzado a Taiwán, y por la opinión pública, que según varias encuestas prefería una posición dura frente a Pekín.
Los republicanos más conservadores quieren que Washington aumente el precio que China deberá pagar por su ingreso en la OMC y que Pekín responda a las presiones de Estados Unidos en materia de derechos humanos.
El ultraconservador Gary Bauer subrayó que las expresiones de pesar de Bush fueron demasiado lejos . «Por supuesto, me alegro de que Bush nos haya sacado de este aprieto y reconozco que para el presidente las vidas en juego tienen mucho peso», pero «habrá que esperar para ver qué es lo que hemos cedido a cambio», recalcó.
Análisis: De halcón a diplomático
El presidente Geroge Bush aprendió la primera gran lección de su gestión en materia de relaciones exteriores: hasta una superpotencia como EE.UU. tiene sus límites a la hora de negociar.
Esos límites quedaron claros en la tensión que mantuvo en vilo a ambos países durante 11 días, y por momentos amenazó con extender el conflicto a áreas sensibles como el comercio.
Ayer, Bush se enfrentó serio pero visiblemente aliviado a las cámaras de televisión. «Nuestros hombres y mujeres, detenidos en la isla china de Hainan, vuelven a casa», dijo. El arte del compromiso se imponía a la política de confrontación.
Al principio, tras la colisión entre el caza chino y el avión estadounidense de reconocimiento (o espía, según quien se refiera al aparato), el republicano aún se hacía pasar por hombre duro. Los consejos partían desde el Pentágono, a cargo del «duro» Donald Rumsfeld, veterano de la Guerra Fría .
En sus primeros mensajes, Bush exigió el inmediato regreso de la tripulación del avión y del propio aparato, sin concesiones. Los diplomáticos estadounidenses se quejaban entonces de que su líder no usara ninguna condolencia en sus declaraciones.
Las relaciones bilaterales estaban congeladas. El orgullo de los chinos, que querían mantener la cabeza en alto, y el orgullo de la superpotencia Estados Unidos, hacían temer lo peor.
El miércoles, se produjo un giro. Bush expresó su «pesar» por la muerte del piloto chino, y luego Washington dijo que «sentía mucho» que el aterrizaje de emergencia en la isla de Hainan se produjera sin permiso previo. Así Pekín recibió las palabras que quería, aunque sin las disculpas oficiales con derecho a una compensación. Washington también aceptó una reunión de expertos, en la que China podrá investigar los vuelos.
En este clásico compromiso diplomático ambas partes pueden reclamar una victoria parcial, pero ninguno de los dos ostenta el triunfo total. Un conflicto más serio y profundo hubiese puesto en peligro las relaciones entre ambas partes a largo plazo.
En el 2000 China vendió bienes en EE.UU. por unos 100.000 millones de dólares, mientras que importó productos por 16.000 millones de dólares. En círculos económicos de EE.UU. hubo advertencias: el acceso al mercado chino y la venta de bienes de capital como aviones estaba en peligro.
Todo esto hizo que George Bush eligiera la diplomacia. En esta solución del conflicto el claro número dos detrás del presidente fue el secretario de Estado Colin Powell. Este habló primero de «pesar» y de «luto» acerca de la muerte del piloto.
Con excepción de un comunicado, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld mantuvo silencio en esta pulseada. Dado que en el Pentágono nunca dejaron dudas que preferían un tono más duro, queda claro que el moderado Powell es uno de los ganadores del conflicto.
El delicado equilibrio para que ambos canten victoria
Washington (dpa/ANSA) – Expertos estadounidenses coinciden en que la forma en la que se escribió la carta a China hizo posible una solución del conflicto de la colisión aérea sin que nadie viera dañada su imagen.
Washington y Pekín aprovecharon con la ayuda de lingüistas una #gran ventaja. Y es que el carta está formulada en inglés, mientras que en la traducción china se usaron términos que apaciguaron a las autoridades en Pekín. Así, ambas partes le pudieron presentar a sus respectivos pueblos, y en el caso de George W. Bush también a sus críticos, lo que querían oir.
Según la opinión coincidente de expertos estadounidenses, la carta no contiene la disculpa oficial que exigía China. Eso hubiese sido la palabra inglesa «apology», pero ésa no se encuentra en el escrito. Mientras tanto, al principio de la carta Estados Unidos reafirma una vez más su «pesar» por la muerte de piloto chino durante el incidente. A pedido de los chinos se añadió a esas palabras el término «gennuino». En dos ocasiones se habla además de que Estados Unidos «lo siente mucho» («very sorry», en inglés).
En este caso las cosas son parecidas, dicen algunos expertos. El uso del término «lo sentimos mucho» va en inglés incluso más allá del «pesar» pero no significa una disculpa.
Extenuantes investigaciones finalmente, llevaron a la recuperación de una palabra obsoleta pero perfecta para este caso. «Shenbiao qianyi», es decir, «expresar profundas excusas» es la frase adoptada en la carta en la versión china
Según el Diccionario de la lengua china, la palabra «daoqian», a la que apuntaban los chinos, implicaba en su significado la idea de admisión de culpa, exactamente lo que los norteamericanos se negaban a hacer. Mientras «qianyi» -cuyo ideograma «qian», no tiene esta connotación, es decir, apunta a excusarse sin admitir haber cometido ningún error.
La carta que destrabó el conflicto
Esta es el texto completo de la carta que destrabó el diferendo Chino-estadounidense
Estimado ministro: En nombre del gobierno de Estados Unidos, expongo ahora los pasos para resolver este asunto.
Tanto el presidente Bush como el secretario de Estado Powell han expresado su sincero pesar por la pérdida de su piloto y su aeronave. Por favor comunique al pueblo chino y a la familia del piloto Wang Wei que lamentamos mucho su pérdida.
Aunque aún no está completamente claro lo sucedido, según nuestra información, nuestro averiado avión hizo un aterrizaje de emergencia tras seguir los procedimientos internacionales de emergencias. Lamentamos mucho que el ingreso al espacio aéreo de China y el aterrizaje no hayan contado con la autorización verbal, pero estamos muy complacidos de que la tripulación aterrizara a salvo. Agradecemos los esfuerzos chinos para asegurar el bienestar de nuestra tripulación.
En vista del trágico incidente y basado en mis conversaciones con sus representantes, hemos acordado las siguientes acciones: Ambas partes acuerdan mantener una reunión para discutir el incidente. Mi gobierno entiende y espera que se permitirá a nuestros tripulantes partir de China tan pronto como sea posible.
La reunión se efectuará el 18 de abril de 2001.
La agenda del encuentro incluiría la discusión sobre las causas del incidente, posibles recomendaciones para evitar posibles colisiones en el futuro, desarrollo de un plan para la rápida devolución del avión EP-3, y otros temas relacionados.
Estamos al corriente de la intención de su gobierno de plantear en la reunión el tema de las misiones de reconocimiento estadounidenses cerca de China.
Atentamente, Joseph W. Prueher.