Cómo el «detective» de hormigas cambió la enseñanza sobre la conducta animal
s el ecólogo Alejandro Farji-Brener. Trabaja como investigador del CONICET y docente en la Universidad Nacional del Comahue en Bariloche. Recibió el Premio Penny Bernstein a la Enseñanza Distinguida de la Sociedad del Comportamiento Animal de Estados Unidos.
El ecólogo Alejandro Farji-Brener, que reside en Bariloche, logró un hito histórico para la ciencia de la región de América Latina. La Sociedad del Comportamiento Animal de Estados Unidos premió su brillante trayectoria docente de 35 años. Es el primer latinoamericano en recibir este galardón en el ámbito de la enseñanza de la conducta animal.
El galardón fue creado en 1995 para destacar a docentes que dejan “una huella significativa en la formación de estudiantes y en la innovación educativa”. Las postulaciones son realizadas por los propios estudiantes.
En una época saturada de estímulos digitales y desinformación, Farji-Brener consigue que las nuevas generaciones de estudiantes empaticen con la complejidad de los insectos sociales, como las hormigas, que han sido el eje central de muchos de sus trabajos.
En diálogo con Diario RIO NEGRO, el científico explicó: “Siempre parto de curiosidades, dudas o preguntas que provienen de los propios estudiantes, muchas veces derivadas de la observación de la naturaleza”.
En cada clase recuerda a sus alumnos que “la naturaleza alberga seres vivos que, con su diversidad, han resuelto de distintas maneras el problema de la supervivencia y la permanencia en este planeta”.
“En principio, para aprender hay que desarrollar curiosidad. Ser curioso es la base fundamental de cualquier estudio científico”, subrayó.
También contó: “Intento que los alumnos respondan sus preguntas con base en evidencias que recopilan en pequeños proyectos de investigación. No doy respuestas, sino que intento provocar la formulación de buenas preguntas”.

Sus hallazgos
Durante su trayectoria como ecólogo puso en marcha su capacidad para hacerse preguntas y contestarlas con nuevos conocimientos sobre el comportamiento de las hormigas cortadoras de hojas, entre otros temas.
Sus descubrimientos demostraron que esos insectos tienen sociedades fascinantes que funcionan con mucha precisión:
- Las hormigas cargadas con hojas muy grandes marchan más lentamente y retrasan a las demás que van detrás. Por eso circulan cuando hay poco “tránsito” y por el centro del camino para evitar ramas y otros obstáculos. Mantienen su carril al doblar y reducen los choques entre compañeras.
- Fabrican senderos con el ancho adecuado para evitar embotellamientos en horas pico. “Dado que todas comparten el mismo objetivo como miembros de una misma colonia, logran esa coordinación sin necesidad de semáforos ni de policías viales”, explicó Farji-Brener.
- Millones de hormigas conviven en espacios reducidos sin sufrir epidemias. Esto se hace porque designan basureros específicos muy lejos del hongo que alimenta a las larvas. Esa distancia reduce los contagios masivos en toda la comunidad subterránea.
División de tareas
Gracias a los trabajos del científico, se sabe que las hormigas poseen una división de tareas, en la que las que manejan los desechos casi no tienen contacto con las que salen a buscar alimento, para evitar la contaminación dentro de la colonia. “En algunas especies, el trabajo con los desechos lo realizan las hormigas más viejas, que, por su edad, son menos eficientes en la búsqueda y recolección de alimento que las más jóvenes”, añadió.
Además, por si fuera poco, las hormigas modifican el suelo al construir sus complejos y profundos hormigueros. De esta manera aumentan la concentración de nutrientes y mejoran notablemente la aireación del suelo, y algunas plantas crecen mucho mejor cerca de estas “islas fértiles” que son los hormigueros.
“Esa modificación del suelo que hacen las hormigas a menudo es aprovechada por ciertas especies de plantas, que crecen y se reproducen mejor cerca de los hormigueros. De hecho, los residuos orgánicos de los hormigueros pueden emplearse como fertilizantes naturales. En este sentido, y debido a las modificaciones a su ambiente, las hormigas se consideran como ingenieros del ecosistema”, puntualizó.
Quién fue Penny Bernstein, la científica que descifró el tiempo compartido de los gatos
Penny Bernstein (1947–2012) fue una destacada bióloga, etóloga y profesora estadounidense en la Universidad Estatal de Kent.
Dedicó su carrera al estudio científico del comportamiento animal y la antrozoología, disciplina que examina la relación entre humanos y animales.
Bernstein se destacó por combinar una rigurosa investigación de campo con una profunda pasión por la docencia universitaria.
Su principal aporte revolucionó la comprensión de los gatos domésticos. Demostró que los felinos que cohabitan no forman jerarquías sociales rígidas. En su lugar, Bernstein descubrió que organizan su espacio mediante el «tiempo compartido»: evitan conflictos al usar los mismos sitios en horarios distintos.
También validó que conductas como el frotamiento corporal y ciertas posiciones de la cola son mecanismos esenciales para comunicar amistad, intercambiar olores y disipar tensiones tanto con otros gatos como con los humanos. Por su excelencia educativa, la Sociedad del Comportamiento Animal (ABS) creó en su honor el «Premio Penny Bernstein a la Enseñanza Distinguida».
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