Cinco retos en materia de educación para Macri

Mejoras en las tasas de graduación secundaria y universitaria, programas para una mayor capacitación y evaluación docentes, la incorporación de sistemas de medición y la aplicación de nuevas tecnologías de información y comunicación en las aulas deberían figurar entre los objetivos del nuevo gobierno.

Por Redacción

La argentina que viene

Débora Schapira

schapira.debora@gmail.com

En los próximos cuatro años el gobierno de Mauricio Macri tendrá por delante el desafío de ofrecer a nuestra sociedad la implementación de nuevas políticas de Estado en educación, comprometidas en la campaña. En esta realidad, como ya ocurrió en otros países latinoamericanos, resulta prioritario realizar importantes transformaciones en el sistema educativo que lo pongan a la altura que requieren las actuales circunstancias. En ese sentido, numerosos especialistas coinciden en identificar cinco ejes claves:

• la calidad educativa;

• mejores tasas de graduación;

• la formación docente;

• la implementación de las nuevas tecnologías de información (TIC) aplicadas al aula;

• la mejora en los índices de graduación universitaria.

Recientemente, el diario “La Nación” dio a conocer el aporte del Foro de Convergencia Empresaria (FCE) al futuro gobierno para lograr la excelencia educativa.

Esta organización sin fines de lucro constituida por 75 organizaciones empresariales, profesionales, fundaciones y ONG de distintos credos señalaron cuáles debieran ser las prioridades para lograr una educación de excelencia.

Los dos aspectos más significativos del informe se refieren a la creación de un “sistema integral de información educativa” que permita individualizar el aprendizaje y la trayectoria de los alumnos por escuela y, como resultado de ello, capitalizar dicha información, generando una red que permita asesorar a las escuelas “débiles”, aprovechando la experiencia de las más “fuertes”.

Tasa de graduación

Según datos recientes del Centro de Estudios de Educación Argentina, dirigido por Alieto Guadagni, la tasa de graduación en el secundario es sólo del 42,15 % a nivel nacional, estadística que sitúa a nuestro país en una de las más bajas en Latinoamérica.

Elena Duro, especialista en educación de Unicef, sostiene que para mejorar estos datos se necesitan cambios profundos que revisen la matriz organizacional, el régimen académico, la adecuación de contenidos programáticos a la cultura actual e innovar en las normas de convivencia en las escuelas (1).

Calidad educativa

Existe un desmejoramiento de una cultura evaluativa de la calidad de enseñanza en nuestro país que nos permita generar indicadores para mejorar el conjunto del sistema educativo.

Esta debilidad puede observarse en los resultados obtenidos en las pruebas de medición internacional PISA (por sus siglas en inglés) (2), que miden cada tres años el conocimiento de alumnos de quince años en Lengua, Matemática y Ciencia. Las últimas nos han colocado en el puesto el puesto 59 de 65, en consonancia con otros países de Latinoamérica y a diferencia de Asia, que encabeza esta lista. Si bien existen los Operativos Nacionales de Evaluación (ONE), impulsados por el Ministerio de Educación de la Nación, estos no han podido capitalizarse en su totalidad.

En este aspecto merece especial interés la participación en otros estudios internacionales de ciertas escuelas de la Ciudad de Buenos Aires, llevados adelante por la Secretaría de Educación, por ejemplo: el Estudio Internacional de Cívica y Ciudadanía (2013), Estudio Internacional de Alfabetización Informática y Manejo de Tecnologías (2013), Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias (2014), Programa de Evaluación y Monitoreo de la Alfabetización (2014), entre otros.

En este sentido sería loable extender esta iniciativa a todos los distritos para que su implementación tenga alcance nacional y permita naturalizar las evaluaciones.

Formación docente

Para el período 2013-2016 el Ministerio de Educación lanzó el Programa Nacional de Formación Permanente, para todos los niveles. Este programa alcanza la actualización de los contenidos impartidos en el aprendizaje, la evaluación de los docentes, alumnos y el fortalecimiento de la escuela como unidad institucional. Sin embargo, más allá de sus objetivos, opiniones especializadas sostienen que uno de los problemas estructurales más importantes es poder lograr la jerarquización de la profesión docente y desarrollar mayores oportunidades laborales que logren una mayor motivación y permanencia en el sistema, todo ello independientemente de los oscilaciones económicas del país.

Nuevas tecnologías

Ante el surgimiento del espacio cibernético han surgido nuevas modalidades de transmisión del conocimiento y, como consecuencia de ello, la educación ha transformado sus prácticas.

Si bien es cierto que las computadoras ya están incorporadas a la enseñanza –nueve de cada diez escuelas del país cuentas con computadoras– (3), su nivel de uso no es homogéneo ni continuo y el parque tecnológico en las aulas es dispar. El desafío es sin duda integrar las TIC a las prácticas de la enseñanza, lograr mejorar el acceso a internet y superar el déficit en la capacitación digital en los docentes.

Y la universidad…

La matrícula de estudiantes universitarios creció el 22,5% en la última década, pero solo terminan la carrera tres de cada diez, la mitad que en Brasil y Chile (4), si bien en cierto que, en función de la cantidad de población, Argentina tiene una mayor cantidad de estudiantes universitarios. Es evidente la alta deserción estudiantil que repercute en nuestros graduados.

¿Cómo se logra mejorar estos indicadores entonces?

Para Carlos Torrendell (4), las universidades debieran crear con más dinamismo nuevas carreras que respondan a las nuevas situaciones culturales y del mundo del trabajo; asimismo mejorar las prácticas pedagógicas para lograr una mayor interacción de todos los actores, autoridades, docentes y estudiantes, reforzar los programas de tutorías y, por último, fortalecer la educación secundaria en pos de lograr mayores tasas de retención en la universidad.

Los desafíos ya están instalados, como fue recientemente en Chile, Brasil y Uruguay que, más allá de sus particularidades, han compartido el objetivo común de trabajar en formación docente, la permanencia, el egreso y la calidad educativa.

(*) Licenciada en Administración de Empresas. Posgrado de especialización en Políticas Educativas, Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Profesora Universitaria