Cómo se favorece la compra y venta de bebés en la región
El problema no es la ley de Adopción sino su aplicación, polemizan jueces. Las cesiones directas despliegan toda una red de intermediación.
Sus colegas de Cipolletti, Viedma y Bariloche opinan lo contrario.
En la actualidad, el 80% del total de adopciones de bebés que se realizan en la amplia franja de Río Negro -que va desde Río Colorado, que pasa por Valle Medio y Alto Valle y llega hasta Catriel- se realiza por cesión directa entre la mujer que va a tener un bebé y padres adoptantes.
La ley de Adopción establece como mecanismo la inscripción en un Registro de Adoptantes y contempla la cesión directa sólo como excepción especialísima. Pero es en la generalización de este mecanismo donde la intermediación se aprovecha para la práctica ilegal de la compra y venta de menores.
Para el juez de Familia de Roca Víctor Camperi, estas compras y ventas de bebés «no configuran un delito porque no están tipificadas en el Código Penal». Además, Camperi interpreta que la cesión directa para adoptar un bebé es un mecanismo compatible con la ley de adopción que rige en la Argentina desde 1997. Muy distinto piensan sus colegas de Cipolletti, Viedma y Bariloche -las otras sedes donde pueden adoptarse menores en Río Negro-.
La interpretación y la práctica de la ley de Adopción que se hace en el Alto Valle -tanto el juez Camperi en el Juzgado de Familia como la asesora de Menores, Mónica Caspani- facilitan las cesiones directas de bebés, modalidad que según especialistas favorece la formación de redes de intermediarios que están en el negocio de la compra y venta de bebés. Para Camperi esta intermediación tampoco es delito. «No está tipificado en el Código Penal», insiste.
¿Qué dice la ley? El 28 de febrero de 1997 se sancionó la ley de Adopción 24.779. Esta norma especifica que la adopción que presente actos ilícitos será declarada nula. En su artículo 318 indica que «se prohíbe expresamente la entrega en guarda de menores mediante escritura pública o acto administrativo».
En la organización Adoptare, Nélida Alfonso, abogada en derecho de familia y adopción, aclaró: «La ley dice que la guarda la da únicamente el Poder Judicial. Pero, ¿qué ocurre cuando alguien se presenta al juzgado y hace el pedido de guarda de ese chico determinado? Como la ley adolece de esclarecimiento, se resuelve por jurisprudencia, por acordada de Corte, por resolución de juzgados. En algunas partes se tramita la cesión directa, pero como caso excepcional y muy investigada por la Justicia».
En la jurisdicción del juzgado de Camperi la cesión directa es lo normal. De hecho, en los últimos años quedó marcado un crecimiento impresionante de las cesiones directas con respecto a las adopciones a través del listado del Registro de Adoptantes. Desde el 2000 en adelante, el 80% de las adopciones se produjo por cesión directa de la mujer gestante a los futuros padres. En ese año en la región hubo 19 casos de entregas directas y tan sólo dos a través del Registro de Adoptantes. En tanto, en el 2001 hubo 11 cesiones directas y cinco por Registro, según la estadística provisoria de sentencias de adopción de los Juzgados Civiles 1, 3 y 5, de Roca.
En Viedma, Bariloche y Cipolletti la cesión directa no es aceptada por los jueces encargados de adopciones, salvo rarísimas excepciones, dijeron. En Valle Inferior actúa Alejandro Moldes, encargado del Juzgado Civil y Comercial Nº 6. En la zona cordillerana está la novel jueza de Familia Marcela Pájaro. María Alicia Favot es en Cipolletti la titular del Juzgado de Familia recién creado. Todos coinciden en señalar, a diferencia de Camperi, que la ley de Adopción no se refiere a la cesión directa. Y que toda interpretación judicial que se pueda hacer siempre está acotada, no es libre.
«La norma no se refiere a la cesión directa», afirma Moldes. De ahí que no haya intermediarios en esta zona, agregó.
«Con la cesión directa se corre el riesgo de que aparezca la venta de bebés», advierte Pájaro, desde Bariloche. «Y se desvirtúa la ley». «Me parece que la ley no se debe interpretar así», insiste. De todos modos, admite que tiene sus sospechas de compra y venta de bebés en la región. «Hay maniobras».
«No considero adecuada la cesión directa porque escapa a nuestro control», se sincera Favot, en Cipolletti.
Del marco legal a los hechos
¿Cómo es que las parejas se enteran de que una mujer embarazada quiere dar en adopción a su bebé? «Pareciera que las madres que quieren dar a sus hijos lo andan gritando a los cuatro vientos, y los que los quieren adoptar también», reflexionó uno de los padres interesados.
Acá hay intermediación a todas luces, sostiene sin eufemismo una fuente del servicio de maternidad del hospital López Lima de Roca, quien agrega que «los números no mienten ni salen solos. Los chicos que se dan en adopción, de algún lado salen. Si sabemos que el 70% de los nacimientos de Roca son en el hospital y el resto en clínicas, es evidente que este lugar nutre a las cesiones directas.
«Yo hablo de intermediarios porque es lo que me consta a mí. Es una persona que en una época estuvo muy ligada a actividades de ayuda al hospital de Roca, a la cooperadora. Ella es la que ha hecho intermediaciones para cesiones directas de bebés», dice el médico que lleva más de 20 años de actividad profesional.
«Esto ya se lo dije a la Justicia». Fue a raíz de un caso que terminó en una denuncia verbal que hizo la fuente ante Mónica Caspani, quien ya era asesora de menores en 1995, cuando ocurrió el hecho. Detalla:
«Me parecía incorrecto que una embarazada (22) -que esperaba mellizas- viniera a la clínica donde yo trabajaba con personas ajenas a su familia. En el hospital, como en otra de las tantas crisis estatales, había retención de servicios. Me fueron a ver la parturienta con la intermediaria a la clínica para que hiciera los controles. La intermediaria me aseguraba que los gastos los iba a pagar la Cooperadora del Hospital, que ella integraba también; mentira, lo pagó la futura mamá adoptante. Incluso quiso pasarlo por su obra social: totalmente caradura».
«La abogada que venía con ellas, cuando cayó en la cuenta de lo que podía estar avalando, presentó un escrito ante la Justicia para desligarse de todo por si había un escándalo».
«La cuestión es que por ser mayor de edad, yo consideraba a la embarazada como una persona libre de opinión; sin embargo, la intermediaria al momento inmediato al parto me dijo: «Me la quiero llevar porque tiene que ir a firmar a lo del escribano». No la dejé. Entonces le puso una custodia y trajo a la secretaria del escribano con los papeles a la clínica. «¿No querés ver a las bebas?», le pregunté a la chica que acababa de parir a las mellizas. Y la intermediaria se adelantaba a contestar: «¿para qué las quiere?». La volví a mirar a la chica y ahí sí me respondió: «…y sí… las quiero ver». Se las hice traer enseguida. Cuando la intermediaria vio esto se volvió loca. Le dijo: «¿vos querés a tu otra hija que está en el (hogar) Alfonsina Storni? Bueno, con tres chicas en una casa no tenés lugar. Todo en la vida no se puede. Algo hay que ceder».
-¿Por qué le parece que estas personas asumen el papel de intermediarios?
– Hay una fantasía en «ese jugar a ser Dios, donde yo decido a quién le doy la vida y que también en ese jugar a ser señor feudal que decide la vida de sus vasallos». Además del «tráfico de influencias», agregó.
Laura Bordato -jefa de Servicio Social del Hospital López Lima de Roca- agrega lo suyo. «Acá hay una red armada con informantes dentro del hospital. Con enfermeras, mucamas y médicos. Para que llamen incluso de otras localidades para preguntarnos por la beba de tal sala es más que sintomático. ¿Cómo se enteran? Acá adentro hay vigilancia», sostiene.
«Creo que ahora los intermediarios deben haber pulido todo el sistema, deben arreglar todo antes del parto». ¿Cómo sería esto? Razona: «Estoy embarazada, alguien me detecta, me pregunta si lo voy a dar, se arregla todo legalmente antes de parir, no digo que voy a dar mi bebé en adopción en el hospital, así que me voy como cualquier madre que parió en este hospital. Acá no nos enteramos. No hay revuelo como antes. El mecanismo se pulió. Antes se hacía onda trampa; ahora debe haber contactos y negociación fuera del hospital».
El grupo que lidera Bordato es acérrimo defensor del listado del Registro de Adopción y por ello su preocupación en la lentitud de este mecanismo para adoptar un bebé. «Esto se lo planteamos al juez Camperi, que había gente que optaba sólo por el Registro de Adopción como vía para adoptar un hijo y que la espera es demoledora. Y él nos dijo que ése es un problema de los padres que se anotan ahí». Lo dijo Bordato, quien también tiene su caso paradigmático.
«Nosotros ya conocíamos a la mamá, acá en el hospital. Cuando vino al hospital a tener familia nos comentó que trabajaba en dos casas, como empleada doméstica. Y que en una de ellas, la empleadora le preguntó si no le quería dar los mellizos que estaba engendrando. Ella le dijo que en ese momento no los quería dar en adopción; claro que tenía serios problemas económicos para criarlos. Entonces, la señora le dijo: «Mirá, no te hagas problema, yo no los quiero para siempre. Hagamos los papeles que digan que vos cuando quieras te lo llevás». Nosotros, acá en el hospital, le dijimos que eso no era así. Que por favor se asesorara bien. Que si quería podíamos ver juntos los papeles. Que les pusiera su apellido. Dudó y se fue a su casa con sus mellizos, un viernes a la tarde. El lunes siguiente fuimos a verla y cuando nos abrió la puerta nos dijo sin titubear «no están conmigo». ¿Dónde están? «En la casa de la señora». ¿Y qué pasó? «Bueno, ella les había comprado la ropa, me había ayudado en el embarazo y ahora tengo que ir a firmar los papeles», razonó. Esto fue el verano último. Los padres adoptantes cortaron clavos varias semanas ante la duda de la madre biológica. Días atrás se cumplieron los seis meses de la guarda, tiempo mínimo requerido para iniciar el trámite de adopción en el Juzgado de Familia de Camperi.
«De este caso advertimos a Asesoría Civil. No supimos qué pasó», afirma Bordato. «Nosotros avisamos siempre, de todos los casos que nos enteramos. Tanto por dudas y sospechas como por certezas. Hay casos que no cierran por ningún lado», dice Bordato quien sabe que Caspani, a fines del año pasado, afirmó que a ella «de este hospital, el de Roca, no le avisan casi nunca que hay bebés para adoptar. De los hospitales de la región solo llaman de Regina». «De Roca nunca llaman», acusó Caspani ante un matrimonio adoptante. «No es así», retrucan las asistentes sociales del hospital.
Esta no es la única desavenencia que hay con Caspani. Los padres adoptantes tienen varias con ellas. Un ejemplo lo dio el matrimonio de Elda (45) y Luis (38). Ellos sintetizan, desde otro lugar, lo que dijo el médico del hospital y la asistente social. Comenzaron el trámite de adopción el 3 de mayo del 2000. El informe psicológico les fue realizado el 15 de setiembre de ese mismo año. El informe social terminó de hacerse el 3 de marzo del 2001. La fecha de entrada del expediente se registra doce días después. La inscripción oficial en el Registro de Adopción, finalmente, se hace el 16 de marzo del año pasado. Es decir, el trámite les llevó casi un año. Agotador y prolongadísimo.
Tras la primera entrevista con la asesora de menores, Mónica Caspani ese 3 de mayo del 2000, el matrimonio cayó en el desánimo. La asesora les había dicho que como mínimo tenían que esperar cuatro años para adoptar un hijo. «Y que pensáramos en la cesión directa. Además nos maltrató con su estilo para respondernos», insisten.
Después de diez días, al tiempo que habían empezado a hacer los trámites por el Registro, «fuimos a una institución de Roca donde nos atendió una señora que se presentó como encargada del lugar, que nos dijo que podía hacer el trámite de adopción más rápido. Afirmó que ella tenía una lista y que delante nuestro había sólo una pareja. Entonces nos recomendó que igual nos anotáramos en la oficina de Adopción y que ella a su vez iba a armar una carpeta paralela al Juzgado». La conversación fue cortada por una llamada telefónica que recibió la señora, que según Elda y Luis, era «como la jefa o encargada de la institución». «Nos fuimos sin saber por qué motivo iba a ser tan rápido el trámite con ella», admiten.
Siempre hay alternativas
¿Demasiado turbia esta faceta que tiene la espera de un hijo en adopción? No todo está perdido, concluyeron en decir los jueces, profesionales del derecho y el servicio social y los padres adoptantes entrevistados por este diario, quienes propusieron salidas como:
– Poner en claro, para quienes viven en Río Negro, cómo se aplica la ley de Adopción nacional en los distintos distritos judiciales de la provincia y el porqué de las interpretaciones distintas según el juez que la aplica, dejando de lado la idea de que la compra y venta de un ser humano no es delito;
– Que haya un equipo de profesionales especializados que brinde información en el Juzgado de Familia;
-Que la inscripción en el Registro de Adopción se realice nuevamente en el servicio social de la Justicia, situación que se modificó años atrás, cuando éste pasó a la Asesoría de Menores,
– Que se agilice con urgencia el trámite de documentación e inscripción de las personas y/o matrimonios adoptantes;
– Que se tome conciencia en los centros de salud privados y públicos de la obligación de avisar a la Justicia de la decisión de cualquier gestante que quiera entregar su hijo en adopción;
– Que se inicie una campaña de difusión que asegure a las gestantes que quieren el bebé en adopción que la ley las protegerá absolutamente de todo, que no están cometiendo ningún ilícito con recurrir a la Justicia y
– Que urge limpiar aún más la lupa para examinar los casos de cesión directa.
«¿Hay que seguir apostando en el Registro de Adopción?», planteó una de las asistentes sociales consultadas en esta investigación. «De esta respuesta somos responsables todos quienes vivimos en esta sociedad. No se puede hacer el distraído el abogado ni el almacenero». «Porque un hijo no tiene precio», desafió un padre en adopción.
«Hemos alertado…en vano»
La jefa de Servicio Social del hospital público de Roca, Laura Bordato, rememora que «años atrás había un movimiento raro -en el hospital- alrededor de algún bebé que salía en adopción. Cuando por algún rumor nos enterábamos de que se iba a dar un bebé en adopción, veíamos mucha gente alrededor de la madre hablándole del bebé. Delante nuestro no. La gente será delincuente pero no estúpida. Y al rato se borraban, ante nuestra presencia. O te decían «la conozco», «le traje unos pañales»… siempre había una excusa. Teníamos una entrevista con la madre biológica, no muy larga para no agotarla, donde se la asesoraba para que fuera al Juzgado, saber qué es eso lo que quiere hacer. Algunas veces nos decían «me arrepentí, me lo llevo conmigo». Cualquier excusa daban… y en casos que nos despertaban dudas hemos ido después al domicilio y nos hemos encontrado que al bebé no lo tenían».
-¿Qué hacen en estos casos?
– Cuando la cosa no viene por derecha avisamos a la Asesoría de Menores o a los colegas de Justicia que el chico no está y que ellos vean, actúen. ¿Qué pasa después?, no lo sabemos. Todo esto lo hemos hablado con el juez Camperi. El nos dijo que mientras la cosa sea legal, sin plata de por medio, está todo bien. Que él no puede intervenir. Nosotros le comentamos que tenemos sospechas de que en algunos casos hubo plata de por medio. No tenemos pruebas, realmente. El nos dijo «a ver, díganme…». «No, no, investigue usted», le contestamos. Buscar pruebas no es nuestra función. Pero más de una vez hemos alertado… aunque todo fue en vano».
Exigencia de un control más estricto
«Es muy importante la recepción del matrimonio en la Justicia. La gente que no puede tener hijos y decide adoptar no vive la situación con jolgorio; al contrario, tiene mucho de dolor. De ahí que sea tan importante ese primer encuentro de los padres adoptantes con la Justicia, cuando se van a inscribir en el Registro de Adopción», advierte una destacada asistente social que ha trabajado en este tema. «Hay que disponer de más de una hora para hablar, para crear un espacio donde pueda iniciarse el proceso de acompañamiento. Porque éste no es un embarazo normal de nueve meses. No es algo del corazón, solamente; también juega la cabeza, el razonamiento», agrega.
Suele ser ahí donde los matrimonios que tienen cierta tendencia a la negación del problema que tienen caen en la intermediación, continúa la profesional. «Pero, ¿a qué costo para sus futuros hijos? ¿Ellos lo saben?»
En este punto, María Inés Salgado -que está anotada desde hace casi cuatro años en el Registro de Adopción- plantea: «¿por qué se espera?, ¿por qué no se negocia?» Es visceral la respuesta, sostiene: «Un hijo no tiene precio. Y que no tiene precio no quiere decir que tiene un precio incalculable o que sale cinco mil dólares o tres alquileres para la parturienta y una comisión para el intermediario. Uno elige tener un vínculo sano con su hijo».
Precisamente en ese camino se centra el anhelo de muchísimos padres que se animan a exigir públicamente la normalización de los sistemas de adopción vigentes. «La ley autoriza la cesión directa, pero el tema es cómo se implementa esa cesión directa y cuáles son los motivos. Entonces pedimos que los jueces miren esto, que se mejoren los mecanismos de control sobre lo ilegal, pero también sobre la cesión directa», coinciden en señalar Salgado y el matrimonio de Elda y Luis.
«Es delito»
-Para Uds, ¿la compra y venta de bebés es un delito?, le preguntó este diario a los jueces Alejandro Moldes, de Viedma, Marcela Pájaro, de Bariloche y María Alicia Favot de Cipolletti.
– «Es muy simple. Sí», dijo Moldes. Vayamos a los principios básicos de nuestro país, invita:
* «La Convención sobre los derechos del niño, que tiene rango constitucional para nosotros, en su artículo 35 establece que «los estados partes tomarán todas las medidas de carácter nacional, bilateral y multilateral que sean necesarias para impedir el secuestro, la venta o trata de niños para cualquier fin o en cualquier forma».
* «El artículo 15 de la Constitución Nacional habla que en la Argentina no hay esclavos.
– «¿Cómo no va a ser delito? Supera cualquier discusión constitucional», responde Pájaro, en coincidencia con Favot.
Los tres magistrados afirman que aunque la irregularidad no esté tipificada en el Código Penal, hay figuras penales que pueden involucrarla tranquilamente. En el caso de la compra y venta de bebés enumeraron las figuras de privación ilegítima de la libertad de un menor, supresión o suposición de estado civil, asociación ilícita y/o ocultamiento de menores.
La Justicia
* Dijo una fiscal en el transcurso de esta investigación: «El diario «Río Negro» siempre larga denuncias, pero después nosotros no logramos las pruebas para iniciar una causa».
* Dijo Mónica Caspani, asesora de Menores: «Quien tenga pruebas, que denuncie ante la Justicia». El juez de Familia Víctor Camperi opina lo mismo.
Hace dos años, quien esto escribe denunció ante la fiscal de turno Norma Terbay una supuesta compra de bebé en Roca. El caso recayó en el juzgado del juez Juan Torres. Con un estudio de ADN -sugerido en su momento por los peritos de la Justicia- se desenmascaraba la estrategia de quienes habrían incurrido en el delito de supresión de identidad (tal como figura en la carátula de la causa). Aún hoy no se hizo ese estudio requerido.
Horacio Lara
hlara@rionegro.com.ar
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