Con final abierto



La reelección de Dilma Rousseff parecía cierta frente a los poco conocidos Aecio Neves (PSDB) y Eduardo Campos del Partido Socialista (PSB). Todo cambió el 13 de agosto, con la muerte de Campos en un accidente de avión. La popular Marina Silva, que le acompañaba en la fórmula como vice, lo reemplaza y los sondeos explotan, dándola durante días y días como gran vencedora en un segundo turno frente a Rousseff. “Vamos a recuperar la estabilidad económica del gobierno de Fernando Henrique. Y vamos a mantener y profundizar la inclusión social iniciada por el gobierno Lula, hoy amenazado por el de Dilma, a causa del retorno de la inflación, de las tasas de interés elevadas y del débil crecimiento”, prometió en campaña. Rousseff pone acento sobre todo en el riesgo de una parálisis política si su rival triunfa. “En una democracia, nadie gobierna sin partido”, recordó. “La coalición de Marina Silva tiene 33 diputados. ¿Sabe ella cuántos son necesarios para aprobar un simple proyecto de ley? 129. ¿Y una reforma constitucional? 308. ¿Tiene ella el tacto para negociar?”, preguntó. El último sondeo muestra a Rousseff victoriosa en el primera vuelta sobre Marina. Pero ambas están en empate técnico en un balotaje el 26 de octubre. (AFP)


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