“Con la ilusión de los chicos no”
El motivo de la presente es hacer pública una situación para nada agradable de la que fue objeto mi hijo de 12 años. El 19 de mayo, exactamente a las 11:01, recibí un llamado de la docente Graciela Maldonado, directora del turno mañana de la Escuela Nº 32 de esta ciudad, mediante el cual “invitaba” a mi hijo, quien egresó de 7º el año pasado, a realizar un viaje a Buenos Aires junto con excompañeros, debido a que un proyecto de la Feria de Ciencias del 2014 presentado por los entonces alumnos de 7º había sido elegido como el mejor de la provincia y como premio habían recibido esa invitación. En caso de aceptarla, antes del mediodía debíamos confirmar y enviar por mail la documentación personal. Por supuesto que lo primero que hice fue consultarle a él si le interesaba; imagínense su sorpresa y su gran alegría: no dudó un segundo en contestarme que sí e inmediatamente confirmamos y enviamos la documentación. Al día siguiente –miércoles 20 a las 8–, tal como me lo había requerido la directora, me presenté en la escuela y desde allí, acompañados por ella, fuimos hasta la Comisaría 3ª a certificar la firma de la autorización y luego, también a pedido de ella, me dirigí a su colegio secundario actual para hablar con las autoridades por los días que iba a ausentarse; en fin, todo como corresponde. Sólo quedaba esperar la confirmación del horario de salida. Todo listo en lo que hacía a trámites, valija preparada y un “bolso” lleno de ilusiones por la experiencia que iba a vivir. Esa misma tarde me llamó la Sra. Maldonado, y no con el fin que yo esperaba (el horario en que debíamos llevar a mi hijo al aeropuerto de Neuquén) sino para avisarme que “lamentablemente” la invitación se había reducido a dos titulares, que sólo viajaban dos chicos y no cuatro como les habían dicho desde un principio, y por ende mi hijo quedaba excluido de tal evento. Como consecuencia de ello, mi hijo sufrió una gran afección anímica de la cual afortunadamente ya se está reponiendo. Mi esposo y yo, como padres, quedamos con una impotencia terrible y un dolor muy grande por no poder hacer nada para apaciguar su aflicción, sentimiento que fue compartido por todos los integrantes del grupo familiar. La verdad, no sé quién o quiénes son realmente los responsables de esta situación, si los que ofrecieron el viaje o quien lo aceptó (tal vez con muy buena intención) pero sin asegurarse previamente de que fuera algo serio… lo único que sé es que a mi hijo lo destrozaron anímicamente y que no lo merece bajo ningún punto de vista, principalmente porque es una criatura pero, además, es un ser extraordinario, educado, respetuoso, estudioso y transparente –y no lo digo porque sea la madre, lo digo porque realmente lo es y quienes lo conocen saben que es así–. Ahora me pregunto: ¿era necesario este “manoseo”? ¿Era necesario ilusionarlo y, como si nada, quebrarlo gratuitamente? ¿Será ése el reconocimiento que merece un chico que estudia, que respeta, que deja buenos recuerdos? ¿Será ése el “manoseo” que merecemos los padres que somos respetuosos, educados, que si tenemos que resolver algún problema en la escuela lo hacemos como corresponde, de forma racional y respetuosa, sin insultos, agravios ni agresiones? Mi intención no es perjudicar en absoluto al mencionado establecimiento, al que han concurrido todos mis hijos y del cual tenemos el mejor de los conceptos, tanto de directivos como de docentes y personal no docente, pero este tipo de situaciones no debe pasar inadvertido, puesto que no se debe jugar con la ilusión de un chico. Claudia Marisa Rodríguez DNI 20.450.591 Roca
Claudia Marisa Rodríguez DNI 20.450.591 Roca