Condenaron a veinte años de prisión al asesino de un taxista en Zapala

Era menor cuando cometió el hecho, en diciembre del 2000



ZAPALA (AZ)- El joven Miguel Angel García, autor materialmente responsable del crimen del taxista César Morales, ocurrido en diciembre de 2000, fue condenado a 20 años de prisión por el juez Héctor Trova de esta ciudad. García, quien era menor de edad al momento de cometer el asesinato, seguirá detenido en una dependencia de la Unidad 11 de la capital neuquina hasta que cumpla 21 años.

Los informes periciales que se practicaron sobre el condenado determinaron que posee "una personalidad psicopática" y que "es peligroso para si y para terceros". Cuando cumpla las dos terceras parte de la pena estará en condiciones de salir en libertad. Su cómplice, Carlos Alberto Curimil, recibió una condena más dura, ya que la Cámara Multifueros le aplicó reclusión perpetua.

El 1 de diciembre de 2000, García y Curimil abordaron el taxi de Morales en la parada ubicada frente al Banco Nación, en avenida San Martín y Etchelutz, pleno centro de la ciudad. En primera instancia le indicaron que los lleve hasta un domicilio de la calle Diputado Fernández, donde descendió el menor de edad, quien luego volvió a subir al vehículo.

Desde allí García le pidió que los condujera al paraje Los Catutos pero al llegar a la altura del autódromo lo amenazaron obligándolo a desviarse hacia la zona de canteras. García tomó el comando del Fiat Duna de la empresa La Unión y luego de recorrer unos metros se detuvo al destrozar el cárter del vehículo contra una piedra.

En ese momento García y Curimil se apoderaron de los 13 pesos de la recaudación del chofer y luego de una discusión donde Morales les rogó que no lo mataran, el menor lo acribilló desde corta distancia.

Instantes después y luego de robar el estéreo del auto emprendieron a pie el regreso a Zapala. En primera instancia llegaron hasta la casa de la abuela de García, donde el menor le prestó una bicicleta a Curimil para que regresara a su vivienda del barrio Don Bosco. Pocas horas después, García fue detenido en su domicilio y a Curimil lo atrapó una patrulla en la bailanta Mi Rancho.

La fiscal actuante en la causa, Marta Baylón, había solicitado la aplicación de cadena perpetua contra García.

"Tiene una estructura de personalidad que los psiquiatras denominaron como con ausencia de controles, es hacer y no pensar, es un pasaje al acto en forma inconsciente e irracional; no se angustia, tiene actitudes impulsivas y el único lenguaje que conoce en su vida es la violencia" señaló en su informe.

La defensora de los derechos del niño, en cambio se pronunció por una pena que no supere los 10 años de cárcel.

En su fallo, el juez estimó que "de acuerdo a los informes psicológicos García no muestra arrepentimiento alguno o siquiera cargo de conciencia por la muerte de Morales".

Al momento de fijar la pena de 20 años de prisión el magistrado tuvo en cuenta que si se aplica la la pena máxima una eventual inconducta de García en torno a los reglamentos carcelarios en su etapa primaria de detención le impediría lograr después el beneficio de la salida condicional.

"La imposición de una pena no tan definitiva deja abierta deja abierta la posibilidad de que ante el avance de la ciencia se logre algún tratamiento que elimine la peligrosidad de García y permita su reinserción en la sociedad" señala el fallo.


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