“Consecuencias devastadoras”
Muchos y muchas lo habíamos advertido días antes de las elecciones. La opción era clara, quizá como nunca antes lo fue: la continuidad y asentamiento de una política de Estado pensada en términos de justicia social, soberanía e independencia, política y económica, o la que finalmente se impuso por una exigua diferencia apenas superior al dos por ciento de los votos, basada en la sumisión a los dictados del Norte, los mismos que hoy arrasan con la suerte de los pueblos del mundo y los condenan al hambre y la desesperación. A dos meses cumplidos de la asunción del candidato del establishment económico Mauricio Macri (procesado en más de doscientas causas), las consecuencias no podrían ser más devastadoras. Un endeudamiento que ya supera los quince mil millones de dólares, la defenestración del mercado interno, una inflación desbocada y un índice de desocupación inusitado tras el vendaval de despidos en los sectores público y privado. A esto, sumado el abandono de todos los programas sociales y el retorno de la cruel marginación que alimenta el flagelo de la droga, la violencia y la desesperación, originados por la ley del “sálvese quien pueda”, desde un poder que arrasa con todas las instituciones apelando a los decretos de necesidad y urgencia. La condena está decidida y, como en las épocas aciagas de los noventa, refrendadas más tarde por el tsunami delarruista (finalizado en las más de cuarenta muertes coronadas por la fuga en helicóptero de su máximo responsable), se activan en la actualidad los mismos mecanismos demenciales que, como entonces, vaticinan la catástrofe. “La única patria del comerciante es el dinero”, había dicho –a un amigo que guardaría esas literales palabras para la historia– un Manuel Belgrano devastado por el ánimo de rapiña de los proveedores de los ejércitos libertadores tras la Revolución de Mayo, que pasaban a cobrar los insumos al doble y al triple de lo que hacían en tiempos virreinales. Doscientos años después, los desalmados son los mismos: los que naturalizan la miseria y el hambre de los pueblos como daños colaterales, como precio a pagar de una sociedad para las elites, gobernada por los dueños del capital y arrodillada ante los dictados del siniestro imperio que manda en el mundo. Alejandro Flynn DNI 12.566.136 Neuquén
Alejandro Flynn DNI 12.566.136 Neuquén