Contar la historia de cuando no hubo historia
La dictadura del "76, las declaraciones del general Martín Balza y las ideas para su nuevo libro fueron algunos de los temas que Félix Luna abordó en un charla con "Río Negro".
NEUQUEN (AN).- Un año en blanco, un año en el que «no pasó nada» ¿es posible? Félix Luna juega con esta idea para un eventual libro del que prefiere no dar detalles. Tanto como escribir, dar charlas en el interior dice que es lo que más le gusta. Seguramente es así porque sus lectores lo demandan con ejemplares de algunos de sus más de veinte libros, y le piden firmas.
«Profesor, le va a dar un gran gusto a mi esposa si le dedica este libro», dice un hombre joven con un ejemplar de «Segunda fila» en la mano. Luna pregunta el nombre de la destinataria, hace unos trazos rápidos en la primera página del libro y lo devuelve, reconfortado.
Desde hace casi 50 años, cuando publicó «Yrigoyen», los libros de Félix Luna han recibido la aceptación del público hasta convertir a algunos títulos en notables éxitos de venta. Así fue con «El 45» y «Soy Roca». Su última obra, «Segunda fila», dedicada a los personajes omitidos por la historia, lleva vendidos 14.000 de los 20.000 impresos la primera tirada.
Su visita a Neuquén, que no fue la primera, coincidió con el aniversario del golpe de Estado del '76, de modo que hizo un balance del «Proceso» y elogió al ex jefe de Ejército por sus declaraciones. «Son de una gran valentía. Ahí está juzgando a toda su corporación», dijo de Martín Balza.
Con sus patillas y sus anteojos de gran marco naranja, Luna dice evitar que lo fotografíen fumando. Y que en realidad evita fumar, pero no puede. El cigarrillo aparece como parte de su conocida imagen, aun en las solapas de sus libros.
Antes de charlar con el público sobre su quehacer, que es el relato de la historia nacional, habló con «Río Negro». Primero repasó los motivos del libro «Segunda fila» -«lo escribí para demostrar que la gente chica también hace historia, por acción, por omisión, a través a lo mejor de un crimen, una canallada»- y después comentó el resultado del acertijo incluido en esa obra: uno de los personajes es ficticio. «Muy pocos acertaron.
La primera fue María Sáenz Quesada, pero no es un acertijo para historiadores, es para gente común. Yo lo incluí como un chiste. Una especie de broma conmigo mismo y para los lectores también. Cualquiera que me conozca un poco se va a dar cuenta quién es, porque hay ciertas claves en la supuesta vida de ese personaje que tienen que ver conmigo».
Por supuesto que no reveló la adivinanza, y mantuvo también el misterio sobre la obra que viene imaginando. «Estoy en una cosa que no sé si decírsela porque es tan nebulosa que no sé si realmente se va a concretar en algo o si va a terminar en agua de borraja.
Estoy investigando un año cualquiera de este siglo, un año en que no pasó nada, a ver si es posible escribir algo que dé la impresión de cómo la historia sigue corriendo aunque no sea un año de cosas espectaculares. Yo escribí 'El 45', que es un año donde pasaron toda clase de cosas. Bueno, busquemos un año anodino, un año en que realmente no pasó nada, a ver qué nos trasmite. Es un poco un juego, como fue 'Segunda fila'».
_¿Tiene identificado ese año?
_»Sí, pero no lo digo. Hay años que pasaron en la rutina, pero claro, todo lo que pasó de algún modo tiene que ver con lo que pasó después, en todo sentido, entonces a lo mejor es interesante. Habrá que afilar mucho la pluma porque contar la historia de un año en que no hubo historia no es nada fácil».
_¿Qué opina de lo que dice Fukuyama sobre el fin de la historia?
_»Son macanas. Mientras haya conflicto entre los hombres va a haber historia.
El hecho de que se hayan uniformado y universalizado ciertas formas económicas, financieras, de trasporte, etcétera, no significa que se haya terminado el conflicto.
Las marcas de la dictadura
Uno de sus libros, «Golpes militares y salidas electorales», transita las sucesivas interrupciones de la democracia que ocurrieron en el país. Su conocimiento del pasado nacional lo habilita para afirmar que la del '76 fue la «la dictadura más sangrienta» que sufrió la Argentina.
«Sin duda lo fue, porque otros golpes fueron para cambiar un gobierno, para evitar un proceso, pero esto fue una lucha ideológica, cargada de contenido, entonces el proceso que vino después ya sabemos lo que fue. Fue muy cruento y ha dejado muchas marcas: la bronca de la gente por la no condena de los responsables, los juicios por los bebés secuestrados. Claro que fue el golpe más bruta. De los efectos económicos, ya sabemos cuál fue la política de Martínez de Hoz, que de algún modo preanunció la de Menem. De todos modos, una política económica puede ser acertada o no pero lo que tiene una carga muy grave para toda la sociedad es esta ferocidad con que hicieron las cosas y que han dejado marcas que seguirán mucho tiempo».
Luna cree que, en materia económica, «hay una línea de pensamiento que evidentemente nutrió tanto al Proceso como al gobierno de Menem», pero rescata del presidente anterior «algunos cambios que estaban demorados y está bien que se hayan hecho», como las privatizaciones.
Critica que no haya habido «ninguna precaución para defender los intereses nacionales» y las consecuencias negativas que esto trajo y «el estilo del gobierno de Menem, tan desenfadado, tan como poco responsable». Luna frunce el ceño cuando se le pregunta si no lo atrae la idea de escribir un «Soy Menem», y explica que no sería imparcial.
¿Usa computadoras o Internet? «Lápiz, papel y Olivetti 80», responde.
NEUQUEN (AN).- Un año en blanco, un año en el que "no pasó nada" ¿es posible? Félix Luna juega con esta idea para un eventual libro del que prefiere no dar detalles. Tanto como escribir, dar charlas en el interior dice que es lo que más le gusta. Seguramente es así porque sus lectores lo demandan con ejemplares de algunos de sus más de veinte libros, y le piden firmas.
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