“Cosas que pasan”
Sábado y comenzando a caer la noche, faltan minutos para que empiece el partido de Argentina y Paraguay y yo todavía con las compras de último momento. Para peor, el centro de Roca se pone complicado con el tránsito, y ni hablar para estacionar. Por suerte quedo a media cuadra de la carnicería, justo frente a una casa de mascotas. Mi humor va empeorando, ya empezó el partido y yo todavía dando vueltas. Subo al auto y llevo mi mano a la llave de encendido, pero algo me detiene y me llama la atención. Son tres perros que miran concentrados hacia el interior de una casa de mascotas. No sé por qué, pero me quedé mirándolos. Era algo totalmente irrelevante, podían estar esperando a su dueño o simplemente habría otros perros en el interior del local… la verdad, la combinación de posibilidades era bastante amplia. “Qué idea para una publicidad de alimento para perros”, pensé sonriendo: tres perros de la calle que prefieren una determinada marca de alimento en desmedro de las otras y de la carnicería de la esquina. De repente uno de los perros, el más fiero, el de los pelos duros, se levanta y mueve la cola. Alguien va saliendo del comercio, no le alcanzo a ver la cara pero el uniforme de policía lo identifica. Va hacia la vereda, se agacha y hace un pequeño montículo con alimento recién comprado y luego dos más. Cada perro come despacio, como saboreando el único alimento del día. El hombre los mira, les habla y hasta se despide. Luego pone sus manos bajo el chaleco antibalas, se acomoda la gorra y continúa con la recorrida por la calle Neuquén. Muchas imágenes, nombres y sensaciones pasaron por mi mente: cachorros, madres sustitutas, milagros, sangre, dolor, indignación… También pensé en bajarme y decirle bien no sé qué… hay veces en que no hay palabras. Arranqué el auto y manejé despacio, saboreando una reconciliación que parecía imposible. Llegué a mi casa y sin apuro prendí la tevé. Argentina ganaba dos a cero. Julián Tocce, DNI 93.272.484 Roca
Julián Tocce, DNI 93.272.484 Roca
Sábado y comenzando a caer la noche, faltan minutos para que empiece el partido de Argentina y Paraguay y yo todavía con las compras de último momento. Para peor, el centro de Roca se pone complicado con el tránsito, y ni hablar para estacionar. Por suerte quedo a media cuadra de la carnicería, justo frente a una casa de mascotas. Mi humor va empeorando, ya empezó el partido y yo todavía dando vueltas. Subo al auto y llevo mi mano a la llave de encendido, pero algo me detiene y me llama la atención. Son tres perros que miran concentrados hacia el interior de una casa de mascotas. No sé por qué, pero me quedé mirándolos. Era algo totalmente irrelevante, podían estar esperando a su dueño o simplemente habría otros perros en el interior del local... la verdad, la combinación de posibilidades era bastante amplia. “Qué idea para una publicidad de alimento para perros”, pensé sonriendo: tres perros de la calle que prefieren una determinada marca de alimento en desmedro de las otras y de la carnicería de la esquina. De repente uno de los perros, el más fiero, el de los pelos duros, se levanta y mueve la cola. Alguien va saliendo del comercio, no le alcanzo a ver la cara pero el uniforme de policía lo identifica. Va hacia la vereda, se agacha y hace un pequeño montículo con alimento recién comprado y luego dos más. Cada perro come despacio, como saboreando el único alimento del día. El hombre los mira, les habla y hasta se despide. Luego pone sus manos bajo el chaleco antibalas, se acomoda la gorra y continúa con la recorrida por la calle Neuquén. Muchas imágenes, nombres y sensaciones pasaron por mi mente: cachorros, madres sustitutas, milagros, sangre, dolor, indignación… También pensé en bajarme y decirle bien no sé qué... hay veces en que no hay palabras. Arranqué el auto y manejé despacio, saboreando una reconciliación que parecía imposible. Llegué a mi casa y sin apuro prendí la tevé. Argentina ganaba dos a cero. Julián Tocce, DNI 93.272.484 Roca
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