Crece la cantidad de personas con mal de Parkinson
Afecta al 1% de los mayores de 65 años, según la OMS
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El diagnóstico temprano y el tratamiento ayudan a mejorar la calidad de vida de quienes padecen la enfermedad.
BUENOS AIRES.- El diagnóstico precoz y el tratamiento multidisciplinario son dos aspectos centrales que ayudan a mejorar y preservar la calidad de vida de los pacientes con la enfermedad de Parkinson, un padecimiento neurológico crónico y progresivo que produce un impacto fuerte en la persona y su entorno y que cada vez hay más gente que la padece, sostuvieron distintos especialistas al conmemorarse ayer el Día Mundial de este mal.
“Lo fundamental es que el paciente tenga el diagnóstico y el tratamiento con control de su neurólogo, porque a veces hay ajustes en la medicación que producen mejorías en el funcionamiento y si esto mejora, la persona se siente y se percibe mejor”, precisó Cristina Pecci, socióloga a cargo de la Sección de Calidad de Vida del Programa de Parkinson, del Hospital de Clínicas, dependiente de la Universidad de Buenos Aires.
Como es una enfermedad crónica, la posibilidad de mantener la calidad de vida “es la meta del tratamiento”, precisó la experta, a cargo de talleres gratuitos del hospital que trabajan sobre distintos síntomas del paciente con Parkinson, una enfermedad que según la Organización Mundial de la Salud la padece una persona mayor de 65 años cada 100.
Pecci destacó que en el curso de la enfermedad hay distintas etapas, y al principio el efecto es tan desolador que “uno asocia con ‘bueno hasta aquí llegué’ y hay mucha bronca y mucha pelea con lo que le pasa, uno se pregunta ‘por qué a mi’, pero después es como que se va aceptando y asimilando”.
El Día Mundial de la EP fue instaurado el 11 de abril desde 1997 por la Organización Mundial de la Salud en honor al nacimiento de James Parkinson, médico que describió por primera vez esta patología en 1817, y lo instauró “para que se tome conciencia, baje la discriminación, porque si se la lleva socialmente mejor no sufren por cuestiones sociales, no tienen que sufrir por vergüenza, eso no produce la enfermedad de Parkinson, eso lo produce la sociedad”.
En este contexto, la socióloga recordó palabras de una mujer que “al terminar una charla que dimos en el hospital en uno de estos días mundiales, me agarró la mano y me dijo: ‘No sabía que éramos tantos’. Esa cuestión de aislarse perjudica muchísimo porque se pierden muchas cosas, se pierden de vivir, de vivir con otro ritmo”. (Télam)
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