Crecen las multas pero hay pocas por conductas peligrosas

En Bariloche, el acento parece focalizado en penalizar las faltas por estacionamiento en lugares prohibidos. Esperan sumar los radares para observar otras infracciones.

El municipio intensificó los controles de tránsito, lo cual derivó en un aumento notorio en el número de infracciones, pero la enorme mayoría están relacionadas con el mal estacionamiento y otras faltas menores, mientras las conductas más peligrosas siguen sin sanción.

En todo 2018 el municipio labró 17.497 actas de tránsito y en los dos primeros meses de este año fueron 4.703, con un aumento interanual del 44,2%.

Sin embargo el acento parece focalizado en penalizar las faltas por estacionamiento en lugares prohibidos, que incluyen las aceras, boxes de discapacitados, paradas de colectivo, ochavas y rampas.

Casi el 80% de las infracciones son de este tipo. Otras sanciones que suman en el total son por conducir sin seguro (casi el 8%), sin licencia (6%) y las faltas específicas de taxis y remises (2%). Sólo el 4,9% figura bajo el rubro “otros”.

Esta última categoría engloba a varias de las faltas más graves como pasar un semáforo en rojo, circular a alta velocidad o “en forma imprudente”, adelantamiento irregular y tránsito a contramano.

Según datos del año pasado, el mes en el que se registraron menos infracciones fue diciembre (770) y el que tuvo mayor severidad del municipio fue abril (2.148).

Pero en el primer bimestre de este año hubo un marcado crecimiento de las multas. Los inspectores confeccionaron 2.449 actas en enero y 2.254 en febrero. Más de 100 por cada día hábil. En ese total no se cuentan las alcoholemias positivas, que rondan entre 15 y 20 por fin de semana.

A pagar

17.497
actas de infracción labraron los inspectores de tránsito de la municipalidad durante todo 2018.

El subsecretario de Tránsito y Transporte, Gustavo Fressone, admitió que las faltas de estacionamiento son las más frecuentes y dijo que tienen tienen previsto intensificar los controles de infracciones más graves.

Señaló que los controles de exceso de velocidad son impracticables sin cinemómetros (radares) y el municipio está en plena elaboración de los pliegos para licitar la compra de 10 de esos equipos, más otros 10 que se colocan en los semáforos y registran en forma automática a los que pasan en rojo o se detienen sobre la senda peatonal.

Fressone dijo que este último sistema funciona, por ejemplo, en Dina Huapi “y dio buenos resultados”. Señaló que es operado por empresas tercerizadas que documentan la infracción y también intiman el pago de las multas cuando los conductores no son de la jurisdicción.

Según el funcionario, “uno de los flagelos peores es la alcoholemia y otro las altas velocidades. Hay que ponerles límite, porque se trata de impedir accidentes mortales”. Señaló que reducir las infracciones de ese tipo “es un proceso a largo plazo”.


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