Creció la demanda en los refugios para personas en situación de calle en Neuquén

Cambiaron la modalidad de atención durante la pandemia. Antes las personas pasaban la noche, ahora cumplen el aislamiento en estos sitios. La mayoría de los dispositivos alojan varones. Hay situaciones de vulnerabilidad económica que se cruzan, en ocasiones, con consumo problemático.





El refugio Cura Brochero es uno de los que presta alojamiento y contención. Foto Yamil Regules.

El refugio Cura Brochero es uno de los que presta alojamiento y contención. Foto Yamil Regules.

Con la pandemia, la demanda de los refugios para personas en situación de calle creció, y ante la necesidad se generaron espacios de contención en la ciudad de Neuquén. Los sitios existentes ya tienen su capacidad agotada.

Sobre calle Echeverría, se encuentra el refugio Brochero. Antes de la emergencia funcionaba de forma nocturna. Con la cuarentena pasó a ser de tiempo completo.

“Al principio del aislamiento era permanente el toque en la puerta. Gente a la que enviaban u otras que consultaban. Algunos me decían que los paró la policía y que les dijo que fuera a Cura Brochero. Otros, los paraba la policía y los traían en el patrullero”, relató el presidente de la Asociación Refugio Cura Brochero, Javier Tarditi.

Señaló que en un momento tuvo que decir que ya no podían recibir más.” Se trató de articular con otros lugares”, indicó. Se armaron viandas para entregarle a las personas a las que no podían darle alojamiento.

Hoy viven 29 hombres de entre 26 y 70 años. Hay cinco voluntarios que asisten al lugar.

Tarditi comentó que pasar a hospedarlos las 24 horas fue un proceso no exento de “roces por la convivencia” y fue una decisión “arriesgada”. Hay dentro del grupo personas con consumos problemáticos. La condición que se puso es que nadie podía salir y que todos debían colaborar con las tareas internas. Esto que generó cosas positivas: “uno quiso hacer una huerta, surgieron actividades con música, uno es peluquero y le cortó el pelo al resto, y así otras situaciones”, destacó Tarditi.

Otro de los lugares donde las personas encontraron cobijo fue en la parroquia Inmaculada Concepción. Su sacerdote, Fernando Barrufet, contó que las primeras personas llegaron a la parroquia el 20 de marzo.

Inicialmente fueron dos y hoy ya son diez. Hubo conflictos entre los hombres alojados en los que debió intervenir la policía que le recomendó que “cierre y que los mandé a la calle, porque si pasaba algo iba a ser el responsable”. El sacerdote decidió seguir adelante, sabiendo que no tienen otro lugar donde ir.

“Los albergues están llenos. Estamos atendiendo un problema que en el fondo nos supera. Tendrían que comprometerse más la provincia o la municipalidad”, sostuvo Barrufet.

La mayoría de las veces él mismo les cocina y en otras un integrante de Cáritas. “Es una situación grave porque algunos están enganchados con alcohol o la droga, y en conflictos familiares”, agregó el sacerdote.

Un espacio que se creó en medio del aislamiento fue el refugio de la parroquia de Alta Barda, con 15 camas que recibe a las personas que no tienen donde hospedarse y además se brinda contención con especialistas. Cáritas Diocesana articula de acuerdo a las necesidades que vayan surgiendo.

El lugar cuenta con la autorización provincial y de Nación. Las camas fueron aportadas por el Ejército Argentino.

“No es que no haya más gente en la calle. El problema no se solucionó, se traslada”, sostuvo Alberto Campora, de Red Solidaria, por esto afirmó que en este contexto de pandemia “los lugares están desbordados”.

Estos tres sitios -que alojan varones únicamente- son parte de los siete que el gobierno provincial cuenta como aquellos que están destinados para las personas en situación de calle (ver aparte).

Protocolo de acción

Hay un protocolo conjunto de Provincia y Nación, de cómo actuar cuando  se localiza una persona en situación de calle durante la pandemia.

“Primero interviene Salud para saber si está o no infectada, para poder tener la autorización médica y llevarla a un albergue, si se requiere.

También interviene un asistente social y un psicólogo. Si hay que proceder a una revinculación familiar, se llama y se intenta llevarlo a la casa de los familiares”,  señaló Diego Cayol, secretario de Turismo y Desarrollo Social.

El funcionario dijo que hay siete lugares en la ciudad que funcionan como albergues.

El concejal Juan Luis Ousset (MPN) presentó un proyecto en el Deliberante de Neuquén para crear un Observatorio, que releve de manera sistemática cuántas personas están en situación de calle, y  cuáles son los sitios que brindan alojamiento y contención. El tema aún no se trató en el recinto.

Con la pandemia quedan muy pocos en la calle, pero hay que hacer una atención primaria e intentar una asistencia sanitaria y alimentaria”,

Alberto Cámpora, de Red Solidaria, una de las organizaciones activas.

Se quedarán en el refugio todo el día, pero con la condición de que sean parte de las tareas de funcionamiento interno”

Javier Tarditi, presidente de la Asociación Refugio Cura Brochero.

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