Crisis humanitarias
Vivimos tiempos difíciles en todos los continentes. El agravamiento de situaciones verdaderamente escandalosas nos dejan sin aire. Hoy más que nunca se requiere la unión entre los moradores de la tierra, al menos para hacer frente al aluvión de crisis convergentes que nos acechan, que son considerables y variadas. Tenemos que hallar otros vientos más humanos y saludables.
Nunca es tarde para alejarse de las múltiples crisis humanitarias que nos dejan sin respiración; de ahí, los importante que es mantener el abrazo permanente y las fronteras abiertas. Echémosle imaginación al momento, no perdamos el afán y tampoco el desvelo para cancelar una época e inaugurar otra, promoviendo actuaciones responsables, fuertemente atraídas por el ideal de lo solidario.
Los vínculos siempre están ahí, ayudando a vivir los momentos de dificultad, haciendo familia, creciendo en tronco, progresando en rama en suma. Hay que desarmarse. Vuelva la palabra a nosotros como espejo de reacción y acción fecunda, retorne la esencia de los ideales, reaparezca como estimulante vital la esperanza entre las nubes; porque en este andar por aquí abajo, siempre hay que morir varias veces para después resurgir.
Víctor Corcoba Herrero
(fragmento del texto enviado)
Madrid