Cristina y Filmus desafían y van al balotaje

Nerviosismo por Santa Fe, Córdoba y las primarias.

Redacción

Por Redacción

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Aún sabiendo que la suerte está echada y que el gobierno de la ciudad de Buenos Aires seguirá en manos de Mauricio Macri, el kirchnerismo sigue empecinado en ir al balotaje el 31 de julio para que Cristina Fernández, en su derrotero hacia la reelección, le demuestre a los otros presidenciales (Alfonsín, Binner, Duhalde, Carrió y Rodríguez Saá), que es la única que tiene “un piso propio” de votos entre el 35 y 40%.

Así lo dejaron trascender anoche a “Río Negro” fuentes de Daniel Filmus, el candidato K, que después de tener varias reuniones con Cristina – en medio de los “pases de factura” internos por la estrepitosa derrota del domingo – le comunicó al secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, que decidió “morir o vivir con las botas puestas”.

Montadas en las polémicas apreciaciones del jefe de gabinete Aníbal Fernández (“los pueblos tienen los gobiernos que se les parecen”), el titular de la Biblioteca Nacional, Horacio González ( “se creó una ideología tacaña, particularista defensiva y egoísta) y el cantautor “Fito” Páez (“da asco la mitad de Buenos Aires”), dirigentes como Duhalde, Federico Pinedo y “Pino” Solanas, agitaron la inconveniencia de la segunda vuelta señalando que el oficialismo terminará pagando un costo mayor. (Ver reacciones)

Filmus está decidido a dar un vuelco en la campaña, pero en el nerviosismo inicial tuvo la mala idea de argumentar que no desiste para no imitar a Carlos Menem, que no fue al balotaje presidencial del 2003, porque se sintió vencido de antemano y pretendió “deslegitimar” a Néstor Kirchner, quien en la primera vuelta había salido segundo con solo el 22%.

Son ostensibles las diferencias, ya que ahora Macri superó el 47 por ciento y lo aventajó por casi 20 puntos. “Hay de por medio una cuestión constitucional que respetaremos para no desmerecer el triunfo de otro”, insistió ayer un asesor de Filmus.

No obstante, ese vocero reconoció las dificultades del senador porque en el primer tramo existió un “doble comando”, por un lado con pautas del equipo de Filmus y por otro con “órdenes que llegaban de la Rosada que no se podían desobedecer”.

Tras los dardos lanzados por Aníbal Ibarra y Gabriela Cerrutti, cabezas de dos colectoras que apoyaron a Filmus, por la escasa participación que les dieron los jóvenes de “La Cámpora”, el legislador Juan Cabandié, de este sector, señaló a los suyos que fueron “endemoniados” y que a partir de ahora tratarán de clarificar “lo que somos, como trabajamos y para qué”.

Además de la segunda vuelta porteña, Cristina deberá enfrentar otros test en los próximos 30 días: la disputa por la gobernación de Santa Fe, el 24 de julio, donde el socialismo es favorito y su representante Agustín Rossi, es acechado por el macrista Miguel Del Sel: la resolución de la Gobernación de Córdoba y las internas abiertas del 14 de agosto, donde están depositadas las expectativas del arco opositor.

La presidenta y el candidato K porteño en tiempos felices. ¿Lo acompañará ahora Cristina de cara a una posible derrota en el balotaje?

ARNALDO PAGANETTI

(Agencia Buenos Aires)


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