“Cuando la medicina es el alimento”
¿Cómo harías para vivir si el kilo de pan lo tenés que pagar $ 230? ¿Cómo harías para vivir, si por cada uno de los alimentos que consumís, que contengan harinas, tuvieras que pagar 1.500% más? No me equivoqué en la cifra, escribí y leyeron bien: un mil quinientos por ciento más. ¿Y si además de ser una posibilidad, fuera tu obligación pagar ese alimento porque si no corrés el riesgo de caer envenenado a un hospital, o de que tu hijo quede internado por desnutrición porque hace 2 días que no sale del baño? ¿Cómo harías si estuvieras obligado a pagar $ 195 por una tapa de tarta, $ 650 por medio kilo de fideos, $ 260 por una prepizza, porque si no lo hacés te intoxicás o corrés el riesgo de morirte? Es la realidad que viven los celíacos hoy. La tonelada de harina de trigo cuesta $ 2.600 (dos mil seiscientos pesos), mientras la tonelada de harina sin TACC cuesta $ 30.000 (treinta mil pesos). Si hacemos una sencilla regla de tres simple decimos: $ 2.600 la tonelada de harina de trigo, igual a $ 20 el kilo de pan, $ 30.000 tonelada de harina sin tacc, igual a $ 230 el kilo de pan. Eso, siempre y cuando alguien elabore para celíacos. De lo contrario, si nadie asume como un “negocio” cobrar $ 230 el kilo de pan, el celíaco debe elaborar, luego de salir de su trabajo, todo lo que vos comprás hecho en un supermercado: galletitas, pan, pan para hamburguesas, tapas para empanadas, prepizzas, fideos, ñoquis, facturas, etc. Sacá de tu lista de compras todo lo que te nombré y ponete a hacerlo en tu casa cuando llegás de trabajar y decime si no te cansa el sólo hecho de pensarlo. Y esa no es la peor parte de ser celíaco, sino la obligación a la que los somete la sociedad comercial. Un celíaco no es libre de ir a sentarse en un café, de cenar en un restaurante, de sumarse a una reunión para tomar mate ni nada de lo que para nosotros es normal y cotidiano compartir con nuestras familias y amigos. ¿Hasta cuándo las autoridades van a seguir haciendo la vista gorda con esta gran problemática? La comida es el medicamento de un celíaco. ¿Hasta cuándo van a seguir dejando que quienes fabrican las harinas sin gluten se enriquezcan robándole a personas que padecen una enfermedad y no pueden elegir si comprar o no? Están obligados ¡o se mueren! Las harinas sin gluten, para un celíaco, son como la insulina para un diabético. ¿Por qué no existe un subsidio para ellos? Señores gobernantes, hay diez celíacos cada 100 personas (no según las estadísticas, sino según la realidad) y ellos, más sus familiares que padecen junto a él sus limitaciones, también votan. El problema es que no van a cortar el puente, a hacer piquetes en las calles, a tirar piedras a la casa del gobernador. Los celíacos, por costumbre, son silentes, por educación y respeto, no son piqueteros. Es necesario que se haga algo al respecto. Cuando un celíaco muere de cáncer de colon, no figura que falleció por ser un celíaco mal alimentado toda su vida. Silvina Sartori DNI 26.149.017 Neuquén
Héctor Luis Manchini DNI 7.779.947 – Zapala