Cuatro años de prisión para un hombre que abusó de su hijastra
VIEDMA (AV)- En un fallo dividido, la Cámara del Crimen de Viedma condenó a Antonio Luis Díaz a cuatro años de prisión por el delito de «abuso sexual agravado». La víctima fue su hijastra menor de edad.
Para el juez Jorge Bustamante el imputado incurrió en el delito de «abuso sexual gravemente ultrajante» calificado por el vínculo, al haber «violentado la dignidad de la niña reiteradas veces, no dejándola decidir ni estando ella preparada para decidir, de qué forma, tiempo, modo, va a integrar a alguien a su intimidad de la forma que quiera».
Por estas razones consideró como adecuada una pena de ocho años de prisión.
Los otros dos camaristas del Tribunal -Liliana Piccinini y Eduardo Giménez- entendieron adecuada y justa una condena de cuatro años de prisión por el delito de «abuso sexual» agravado por el aprovechamiento de una convivencia preexistente.
Giménez disintió con la postura de Bustamante al señalar que para que la agresión hubiera configurado un sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima se requiere prolongación en el tiempo o alguna circunstancia de su realización que así lo indique.
«No veo que la conducta de Díaz se haya traducido en acciones aberrantes, humillantes o perversas que agraven la ya de por sí, ultrajante calidad que lleva implícita», sostuvo Giménez entre otras consideraciones.
Se le imputó a Díaz, de 56 años, que con anterioridad al 23 de enero de 2002 abusó en repetidas oportunidades de la hija de 10 años de su pareja en la vivienda que compartían. En horas de la noche y aprovechando la ausencia de la madre de la criatura que solía salir con sus amistades, el hombre abusó de la niña mediante tocamientos impúdicos y manoseos, empleando amenazas sobre la nena.
Los jueces coincidieron en la existencia del hecho y la responsabilidad del imputado. Valoraron las pruebas reunidas y en ellas los informes psicológicos y sobre todo los dichos de la víctima y de los testigos, especialmente los de una tía de la niña que fue la primera adulta que se interesó por la situación de la criatura. Al preguntarle por lo que sucedía, la niña le confesó que «casi todas las noches cuando la mamá se iba a la costanera con sus amigos y ella estaba durmiendo, su papi comenzaba a tocarla».
Añadió la tía que la niña le relató que en otra oportunidad Díaz «quiso subir a mi cucheta y como yo lloré mucho después se bajó y me pegó una cachetada en la cara. Al otro día cuando me preguntaban que me había pasado yo no les decía nada».
Bustamante cuestionó el interrogatorio judicial al que fue sometida la nena por interpretar que viola la Convención sobre los Derechos del Niño, planteo con el que no coincidió el juez Giménez quien fundamentó la jerarquía constitucional que reviste esa norma.
Agregó que su desconocimiento implicaría una violación a la Carta Magna.
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