Alto Astral, la joya de la música electrónica argentina que nació en un barcito de Roca y ahora se escucha en el mundo
El dúo conformado por Martina Mozzoni y Matías Villafañe es uno de los proyectos más destacados de progressive house. Tras varias temporadas entre Asia y Europa, están de regreso en la ciudad para participar este sábado de Vision Festival.
Martina Mozzoni y Matías Villafañe, cantantes, productores musicales y compositores, son Alto Astral, creadores de un universo propio a través del progressive y melodic house con influencias de techno y experimental.
El dúo ha ganado reconocimiento tanto en la escena nacional como internacional, recibiendo nominaciones a Mejor Dúo y Mejor Live Set dentro de la música electrónica en Argentina, reuniendo oyentes de todo el mundo.
A lo largo de su trayectoria, han compartido escenario con reconocidos artistas internacionales como Mathame, Kevin Di Serna y Mariano Mellino, y su música ha sido apoyada por DJs de todo el mundo, además de recibir el respaldo del público y la escena del progressive ouse.
Su discografía incluye un amplio número de lanzamientos en sellos internacionales, entre ellos los reconocidos Sudbeat del dj Hernán Cattaneo y The Soundgarden de Nick Warren.
Este sábado, serán parte del line up de Vision Festival en La Masía Arena de Fernández Oro, junto a Mariano Mellino, Emiliano Folgar y Julián Rocchi. Pero antes, mucho antes, Martina y Matías eran dos chicos conociéndose un barcito de Roca que ya no existe.
En rigor de verdad, Martina quería saber de música electrónica y se acercó a un amigo que pasaba música en el barcito roquense que ya no existe. Martina le preguntó si quería hacer algo con ella, el pasar música como DJ y ella cantar. El amigo le sugiere que mejor hable con su amigo Matías, que tenía formación y la iba a poder ayudar. Martina habló con Matías, Matías le dij que sí, que podía ser pero que por qué mejoro volvían a hablar en Córdoba, donde ambos vivían. Martina tomó nota y lo buscó en Córdoba. Fue el comienzo de Alto Astral, el proyecto de música electrónica más interesante surgido de la Patagonia.

En verdad, ni Martina ni Matías tenía mucho que ver con la electrónica. Martina se había formado en música popular y había estudiado canto. Su instrumento era su voz. Y Matías venía del rock. Pero algo de la electrónica los atrajo.
“De repente, empecé a escuchar música electrónica porque empecé a ir a fiestas electrónicas, empecé a escuchar a DJs y dije qué loco esto, que no tengo ni la más remota idea de qué es lo que están haciendo, y me llamó mucho la atención. Era intrigante”, recuerda Martina.
“Era lo distinto”, apoya Matías. “Igual hubo un momento, creo que entre 2010 y 2014, que las bandas empezaban a tener ese tinte más electrónico, no sé, en su momento teníamos influencias en común como Bob Moses y había otra más que escuchábamos, London Grammar, que son bandas que ya empezaban a usar sintetizadores y cosas. Bueno, no te digo, Depeche Mode, Radiohead, que era una banda que Martina escuchaba mucho”.
“Al principio fue un poco raro, porque no sabía muy bien cómo meterme”, confiesa Martina, cuya formación como cantante no encontraba lugar en la electrónica. “Pero al mismo tiempo me había comprado un sintetizador y estaba enloquecida con el aparato. Lo quería usar, y dije, bueno, este es el momento perfecto para usarlo”.
“Yo creo que era un desafío también porque tampoco es que la electrónica no tenía vocales, pero ¿qué podemos aportar nosotros? Y era más vocales. Y justamente decir, bueno, que la gente nos reconozca porque metemos las vocales donde antes no estaban. Y un poco pasó eso, como que de hecho a ella le han dicho cosas súper lindas. Mucha gente le ha dicho sos la nueva voz del Progressive House. Le han llegado a decir cosas así, que era justamente lo que queríamos lograr, marcar esa distinción. Era esa la idea”.
Matías creció musicalmente tocando covers de Soda Stereo, La Renga, Redondos. Pero todo cambió cuando se mudó a Córdoba. “Escuchábamos más cosas como Avicii o David Guetta y cuando llegué a Córdoba conocí más la escena más underground, que hoy en día también se masificó un montón. Ahí empecé a escuchar más a DJs como Marcantonio, Nick Warren, Guy Jay, Nicolás Shark, un chileno que se hizo reconocido en un momento. Ahí fue como, a partir de 2013, empecé a escuchar casi toda electrónica, y me pasaba como a ella, decía, che, esto, ¿cómo lo hacen?”.
En un principio, Alto Astral era un cuarteto hecho de guitarra, bajo y máquinas. Un híbrido electro rock &pop. Pero la propia dinámica de trabajo de Martina y Matías y la profundización en el universo electrónico redujo el proyecto a dos integrantes, al que no mucho tiempo después se sumaría Mr. Ableton, algo así como el tercer Alto Astral, dirán entre risas.
“Todo empezó un poco a raíz de un concurso que ganamos, que en realidad era un concurso de DJs, él era DJ”, revela Martina. “Un concurso de una productora de Buenos Aires que se llama Desert and Me, en pandemia, en 2020, nosotros justo estábamos en Roca, y era como un concurso para todo el país de DJs con un jurado integrado por Nick Warren, Interaxis, que es un dúo que hoy en día creo que ya no está más. Había como una serie de gente grosa que estaba ahí de jurado. Participaron, no sé, 250 personas, entre ellos nosotros dos que nunca habíamos hecho un DJ set. Y lo ganamos”.
“A partir de ahí fue que empezamos a tener un poco más de contacto con la gente que estaba dentro de la música electrónica, y un poco nos empezamos a meter por eso también a producir música electrónica, que ahí ya fue cuando agarramos el Ableton. Ahí medio que dijimos, si hacemos un DJ set con esta música que está buena, ¿por qué no empezar a hacer esa música nosotros mismos?”.
Desde entonces, el set de Alto Astral estuvo hecho de dos controladores que van disparando sonidos y metiendo efectos u sintetizador que hace un poco más de teclado y de sonidos experimentales y las voces. “Antes había más cosas, había guitarra, piano, pero era un lio, había que minimizar (risas)”. Y el Ableton, claro.
En Córdoba permanecieron unos diez años, siete de ellos ya con Alto Astral y los últimos cuatro de esos siete ya siendo un dúo. Llegó el momento de mover y movieron a Barcelona. En agosto de 2023 partieron hacia la Ciudad Condal. Pero antes, y a mododedespedida, registraron un set en el Valle de la Luna roquense que puede verse en YouTube.
En Barcelona se equiparon mejor, abrieron sus cabezas y profundizaron sus conocimientos como productores. Comprendieron mejor lo que estaban haciendo. Hasta que un día reciberieron un mensaje desde el otro lado del mundo. Por Instagram, les escribieron deSri Lanka para ofrecerles tocar en un evento música electrónica. Y allá fueron, 25 de noviembre de 2024.
“Era una fiesta que duraba dos días, era como una parte a la noche y después toda una parte al otro día. La productora se llama Lumi Group pero era la primera vez realmente que este tipo estaba haciendo un evento de tal tamaño, invitando artistas porque también fueron otros chicos de Argentina que también son DJs y productores y la verdad que el tipo honestamente se la estaba jugando porque estaba invirtiendo mucho dinero en llevar gente afuera y demás y nosotros confianza total”. A la fecha de Sri Lanka se le sumó otra en Goa, una playa de la costa occidental de la India.
Y sucedió que allí al otro lado del mundo, Alto Astral tenía fans como no loa habían tenido nunca. “Cuando llegamos a Sri Lanka nos fueron a buscar al aeropuerto y resultó que el pibe que nos va a buscar conocía nuestra música y sabía en qué sello estábamos, nos decía me encanta este tema de ustedes y cuando empezamos a notar que el tipo y sus amigos también conocían ciertos tracks nuestros, nosotros íbamos con un set y después lo modificamos porque dijimos, che acá esta gente conoce estos temas, le gustan estos temas yo no podía creer que realmente conozcan nuestra música, era algo irreal”.
“En Sri Lanka vimos que no solo nos conocían a nosotros, sino también a los otros artistas”, aclara Martina. “Es un público que sabe mucho de música electrónica y de progresive house específicamente, que es lo que hacemos nosotros. Desde ya nos llamó mucho la atención, era irreal (risas)”.
Luego de casi un mes entre Sri Lanka e India, Alto Astral se trasladó a Singapur y luego a Koh Pha Ngan, una isla de Tailandia, donde permanecieron algunas semanas alternando turismo y shows. Martina reconoce que aquella experiencia asiática los influyó en su sonido. Sonidos como el sound healing que utilizan en ciertas ceremonias que antes no había indagado. Cosas que tiene que ver con la frecuencia. Se practica mucho la meditación, es super zen, Más ambient. ¡Una electrónica zen!”.
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