Sexta temporada: «La Penúltima oportunidad», dos amigas en el más acá y en el más allá… también

Hecha de humor negro, ironía y de una mirada tan ácida como desopilante sobre los vínculos humanos, la obra dirigida por Dardo Sánchez y actuada por Silvana Feliziani y Laura Sarmiento transita su sexta temporada consecutiva.

Por Juan Mocciaro

Marta y Juana eran dos amigas que (se) pasaron sus vidas compitiendo entre sí en un pequeño pueblo. Sin embargo, ni siquiera la muerte logra poner fin a esa rivalidad: ya en “otro plano”, ambas siguen siendo aquellas amigas que fueron en “este plano”.


O, lo que es más o menos lo mismo, siguen enfrentándose en situaciones cada vez más disparatadas, en una búsqueda cargada de sinsentidos que expone, con humor mordaz, las tensiones humanas más profundas.

Hecha de humor negro, ironía y de una mirada tan ácida como desopilante sobre los vínculos humanos, “La penúltima oportunidad” transita con éxito su sexta temporada consecutiva. O, lo que es más o menos lo mismo, le sigue dando al público “penúltimas” oportunidades para verla y, en muchos casos, volver a verla. Por suerte, ambas cosas suceden.

Silvana Feliziani y Laura Sarmiento, en La penúltima oportunidad. (Foto: Luisina Lasque)


Escrita por el reconocido dramaturgo argentino Rafael Bruza, esta puesta neuquina dirigida por Dardo Sánchez y las actuaciones de Silvana Feliziani y Laura Sarmiento puede verse este domingo, a las 20, en El Arrimadero Teatro (Misiones 234, Neuquén) y los viernes 8 y 15 de mayo, a las 21.30 en la misma sala.
Las entradas tiene un valor de $18.000 anticipadas y $ 20.000 en puerta. Para reservas, a través del alias teatronqn.mp. Enviar comprobante al 299 5713050.


“Estuvimos por todos lados con esta obra, menos en El Arrimadero, que es justamente el lugar que yo más habito”, cae en la cuenta Silvana Feliziani hablando con Diario RÍO NEGRO. Esta sexta temporada viene a saldar esa deuda con el espacio capitalino.


Estrenada en 2021, desde entonces, “La penúltima oportunidad” volvió cada año ¿por qué? “Porque nos es una obra que nos encanta hacerla”, responde Feliziani. “Y no solo que nos gusta a nosotras, sino que también nos damos cuenta que cada vez que la hacemos, o hacemos pequeñas temporadas de dos, tres, cuatro o cinco funciones, la gente responde muy bien. El público va, hay gente que ha ido de nuevo, una, dos veces, y lleva a otra gente”.


Lo que sucede con esta obra es que la gente no solo se divierte, sino también se emociona, reflexiona, porque como que toca temas muy sensibles, como la muerte, como el amor, como la amistad, explica Feliziani, quien, además de actriz, es directora y docente. “Se dicen cosas, suceden y pasan cosas terribles que tienen que ver con la incertidumbre de no saber qué hay más allá de la vida en este mundo. Es muy gratificante esto que sucede con el teatro, donde todas las emociones pueden estar ahí, todas juntas, en una hora”.

Muchas veces, el público nos cuenta que no para de llorar y de reír a la vez. Es muy gratificante esto que sucede con el teatro, que es capaz de reunir todas las emociones en una hora”.

Silvana Feliziani


¿Y a ellas, las actrices, qué les pasa con l obra? “Lo hablábamos con Laura (Sarmiento) y nos pasa que hay mucha emoción cada vez que volvemos y cada regreso lo vivimos como si fuera un estreno. Lo vivimos de esa manera . Y también de la responsabilidad que una tiene a la hora de subirse a un escenario y poder provocar ese encuentro, ese convivio entre el público, generar ese silencio”.


Feliziani reconoce que, más allá de las sucesivas temporadas y las funciones que puedan sumar con la obra, no es fácil, nunca lo es. “No es tan fácil generar el hecho teatral. Pero cuando sucede a mí me emociona profundamente. Y hablábamos de eso, te voy a decir tantas veces que hacemos esta obra, pero cada vez que volvemos a hacerla es como la primera vez. Y realmente la hacemos con toda nuestra vocación y ganas de compartir con el público”.


Tanto Laura Sarmiento como Silvana Feliziani están desde la primera función y en la sucesión de puestas en escena van apareciendo “lo mágico del detalle” dirá Feliziani. “Pequeños detalles de poder decir ‘ah, mirá, acá podemos trabajar esta cosita’, o nos damos cuenta que nos movilizó de otra manera, entonces profundizamos. Siempre, y esto es lo lindo del teatro, hay tiempo y lugar para seguir investigando, aprendiendo, y profundizando sobre todo la actuación. El texto es el mismo, nosotras somos las mismas, pero ahí van variando cosas, emociones también, y vamos como profundizando. Esa es la palabra, profundizamos y hacemos hincapié en los detalles”.


Marta y Juana eran dos amigas que (se) pasaron sus vidas compitiendo entre sí en un pequeño pueblo. Sin embargo, ni siquiera la muerte logra poner fin a esa rivalidad: ya en “otro plano”, ambas siguen siendo aquellas amigas que fueron en “este plano”.

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