Vanesa Strauch regresa a Neuquén con doble función para reírse de «los mismos malos»
La comediante regresa a la ciudad con un show de stand up, luego de casi una década. Agotó la primera función y sumó una segunda presentación. En diálogo con diario RÍO NEGRO, repasó sus inicios y compartió su mirada sobre el humor como herramienta.
Vanesa Strauch vuelve a Neuquén. La última vez que vino fue en 2016 o 2017 con «Persona», el show de stand up que presentaba junto a Malena Pichot, Charo López y Ana Carolina. Ahora se parará sobre las tablas con su unipersonal de comedia. Confesó que no se tenía fe, pero agotó la primera función y lanzó una segunda ante la alta demanda. No pretende hacer reír a todo el mundo, sino a quienes manejan los mismos códigos. «Nos reímos de los mismos malos», señaló en diálogo con Diario RÍO NEGRO.
Será el 19 de septiembre en El Teatro de al Lado, ubicado en Manuel Belgrano 3191. Ya no quedan entradas para la primera presentación, prevista para las 21, aunque aún quedan localidades para la segunda función de las 23. Las entradas pueden adquirirse a través de compras.evento-simple.com.
Después de casi 10 años lejos de los escenarios de la ciudad, Strauch celebra la posibilidad de reencontrarse con una audiencia que comparte su mirada y su forma de entender el humor. «Cuando se agotó la primera, no sabés la emoción. Qué suerte que me animé a ir y qué suerte que la gente también se copó», recalcó.

Vanesa Strauch, un humor heredado y perfeccionado a lo largo del tiempo
Vanesa Strauch nació en Buenos Aires, en el barrio de Congreso. Hija de un marino mercante alemán y una madre de «personalidad fuerte», creció como la más pequeña de la familia. Describió un hogar en el que el humor estaba siempre presente, casi como un factor nivelador: su hermana y su papá eran los serios de la casa, mientras que su mamá y ella rompían el ambiente tosco con algún chiste.
«Mi vieja es muy graciosa, es muy divertida, tiene 92 ya. Siempre fue muy irónica, siempre está criticando algo para hacerte reír. La verdad es que yo soy muy parecida en eso. Creo que el humor que aprendí primero fue el de ella, el de estar en casa con ella», relató.
Entre adultos y una hermana adolescente, Vanesa «era la payasa» del hogar. Buscaba lo cómico en la cotidianidad. Recordó que durante un viaje en tren en Alemania, como el resto de los pasajeros no entendía el español, el idioma le sirvió como herramienta para decir «barrabasadas» y entretener a la familia.
«Me iba acercando a la gente y decía, por ejemplo: ‘Señora, me tiré un pedo’. Y la miraba a mama. Después iba a otro y le decía cualquier locura. Mi papá siempre se reía un montón. Las alemanas decían: ‘Qué linda niña», contó en conversación con Diario RÍO NEGRO sin poder contener las carcajadas.
Ese aire divertido un poco heredado, un poco innato, lo fue puliendo con los años y las amistades que fue cultivando. «Suerte que después me encontré con gente buena en mi vida y cambió mi humor, porque si no estaría sentada en ‘Polémica en el bar’. Me salvaron las amigas», reflexionó la comediante. Lejos de la impunidad de la niñez, su entorno funcionó como un filtro.
A Vanesa siempre le gustaron los animales y «los bichos», por lo que en su infancia creyó que sería veterinaria. Claro está que la intuición la llevó por otro camino: estudió Diseño de Indumentaria y teatro, disciplinas que hoy fusiona en sus espectáculos, ya que prepara su propio vestuario.
Ahora, con una carrera consolidada, aterriza de nuevo en Neuquén para abrazar a su público. «Tengo muchas ganas de subirme al escenario, reencontrarme con la gente de allá y disfrutar de esa conexión que solo te da el vivo», enfatizó Strauch.
¿Quiénes son «los malos»?
Su propuesta escénica no es para «personas tibias». Strauch entiende la comedia como una herramienta de resistencia, «una trinchera» desde donde lanzar dardos a las estructuras de poder. Su unipersonal no busca complacer a un público masivo, invita a la complicidad, a encontrarse con quienes comparten una misma lectura de la realidad y padecen las mismas injusticias.
Para ella, subirse al escenario es, ineludiblemente, un acto político. «Somos una comunidad que nos entendemos, que sabemos de qué nos reímos. Nos reímos de los mismos malos. No es un show de un chabón que se va a reír de la ‘jabru’ o de la suegra gorda. Venís al mío y nos vamos a reír de la gente que le saca los derechos a la comunidad LGTBIQ+», remarcó.
Según su visión, la elección del bando es fundamental: “Hay que elegir de qué malos reírse, ahí está la clave de qué show te gusta ir a ver”.
Pero, ¿quiénes son los malos para Strauch? «Yo creo que el presidente y toda su comitiva de nefastos. Yo no puedo creer que nos siga sorprendiendo todos los días una noticia que tiene que ver con el odio», respondió sin titubear y agregó: «En mi show, por lo menos, una horita nos vamos a reír de los malos. No vamos a cambiar la historia, no vamos a derrocar a nadie, pero alivia mucho encontrarse con gente afín y reírse de los malos».
Autogestiona sus shows, por lo que puede moverse con soltura por todo el escenario. Se encarga del guión, la interpretación, la producción y la dirección de sus espectáculos. «Es un trabajo enorme, a veces agotador, pero me da una libertad absoluta. Hago lo que quiero, como quiero y digo lo que se me canta. Esa independencia no la cambio por nada», aseguró.
De todas maneras, remarcó que solo es un espectáculo. «No es una charla TEDx, no es una cosa aleccionadora para nadie. Es humor. Cada tanto sí, porque no puedo con mi genio, van a salir las críticas, nos vamos a reír de ridiculeces que hacen los malvados para también para relajarnos, ¿no? Porque es mi forma de pensar, pero solapadamente», aclaró.
En este unipersonal, Strauch despliega todas sus facetas acumuladas a lo largo de los años: la actriz formada bajo el rigor de Alejandra Boero, la creadora veloz que supo brillar en el Match de Improvisación, la diseñadora de indumentaria que piensa cada detalle de su estética visual y la observadora aguda que desarma la realidad para volverla un chiste en su programa diario de Futurock.
«Tuve una suerte muy grande de que, justo cuando me interesaban las cosas, aparezcan los mejores en su rubro», reconoció con humildad y subrayó: «Tuve maestros muy buenos. Estoy re agradecida, siempre lo digo. Yo pude gracias a la gente que me crucé en el camino».
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