Daniel Barenboim vuelve al origen

El director de orquesta y pianista Daniel Barenboim más fuerte su vínculo con la Argentina, la tierra de su infancia y a la que ama.

Redacción

Por Redacción

Música

Vive en Berlín, tiene cuatro nacionalidades y su trabajo es patrimonio de una humanidad sin fronteras, pero el director de orquesta y pianista Daniel Barenboim vuelve a mirar ahora hacia atrás y se reencuentra con el país de su infancia: Argentina.

“El vínculo con la Argentina es cada año más fuerte”, cuenta en una entrevista con la agencia DPA en Berlín. “Me siento muy bien en muchos países del mundo. Estoy muy feliz de vivir y trabajar aquí. Pero a la Argentina la amo. Es otra cosa. No tiene nada que ver”.

Barenboim era ya un prodigio del piano de diez años cuando emigró de la Argentina a Israel con su familia y comenzó una fulgurante carrera que lo llevó pronto a brillar en todo el mundo como intérprete, director y referente de la música como herramienta de paz.

A los 72 años, admite hacer algo de “autopsicoanálisis” al reflexionar que el reencuentro emocional con la Argentina tiene razones más profundas que los conciertos que viene ofreciendo cada año en el Teatro Colón de Buenos Aires y que repetirá en julio. “A lo mejor es una cosa de la edad. A los 30, 40 ó 50 años uno no siente tanto la relación con el pasado, porque está mirando al futuro. Pero eso cambia cuando uno llega al punto donde no se puede esperar un futuro tan largo como el pasado. Lamentablemente es mi caso”.

El director musical de la Staatsoper de Berlín y de la orquesta West-Eastern Divan de músicos israelíes y palestinos recuerda que en su visita a Buenos Aires el año pasado vivió una escena que lo emocionó particularmente.

“Un señor me paró en la calle, nos sacamos una foto y conversamos. Me dijo: ‘Maestro, es muy importante que venga aquí y esté aquí con nosotros’. Le pregunté por qué y respondió: ‘Porque usted representa lo que nosotros quisiéramos ser’”.

Barenboim termina el cuento con una carcajada, pero la anécdota refleja algunas de las contradicciones profundas de la Argentina, sus orgullos y frustraciones. Cuando se le pregunta qué impide que el país termine de explotar su potencial, mira sorprendido.

“¿Quiere que le haga el psicoanálisis de la Argentina?”, responde.

“En Argentina tenemos todos algo autodestructivo. Se ve en una película que vi hace poco, ‘Relatos salvajes’: fantástica”.

El músico tiene presente la cinta candidata al Oscar porque recibió recientemente en Berlín a Damián Szifrón, su director, que le dejó una impresión fuerte. “Qué personaje… Joven, inteligente, extraordinario. Y la película, magnífica”.

Barenboim habla en un español filtrado por acento argentino. Cuenta que cada día toma mate cocido y entre las pocas fotos de su despacho hay dos que lo muestran junto a otros dos argentinos ilustres: Martha Argerich y el papa Francisco. Sobre ambos habla en la entrevista.

De Argerich, también emigrada de niña como prodigio del piano, cuenta que “estaba distanciada” de Argentina, pero que su actitud cambió los últimos años también gracias a los conciertos que ambos vienen ofreciendo en el país. “Ahora está muy contenta, muy feliz. Vuelve otra vez este año. Le fascinó toda la experiencia con la Divan. Los músicos la nombraron miembro honorario de la orquesta. Estaba todos los días con los israelíes y los palestinos, quería oír toda la historia de cada uno. Muy emocionante todo”.

Al papa Francisco, con el que se reunió en noviembre, lo describe como “una figura gigantesca de inteligencia y sensibilidad humana”. Barenboim elogia sobre todo su “valentía” por el mensaje que dejó a israelíes y palestinos en su viaje a Cercano Oriente.

El conflicto en la zona marcó la vida y la actividad de Barenboim, que además de las nacionalidades argentina y española tiene la israelí y la palestina.

Su decepción por la falta de paz, explica, es otro de los motivos que lo volvieron a conectar con la Argentina.

“El otro punto de apoyo en mi vida fue siempre Israel, donde emigré con mi familia. Pero la situación de Israel los últimos 40 años para mí es un desastre. Cómo se está desarrollando el país, cómo se está desarrollando la política”, lamenta Barenboim.

Sobre la actualidad argentina, prefiere no opinar. Pero cuando se le pregunta si está al tanto de lo que ocurre en su país de nacimiento no duda ni un instante. “Sí, sí”, responde serio. “Me importa. Me importa mucho”.

Fuente: DPA.

Pablo Sanguinetti


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