David Bowie abandona la Tierra para iniciar su propio viaje a las estrellas
Este lunes se conoció su muerte, ocurrida en las últimas horas del domingo, a causa de un cáncer del que no se sabía públicamente. Su obra ya es legado.
ADIÓS BOWIE
Con Major Tom, que mira triste la Tierra desde el espacio, David Bowie se ganó su propia estrella. 47 años después de “Space Odidity”, la balada que, como toda buena canción pop, se clava en el oído sin esfuerzo, Bowie volvió a apuntar a las estrellas, aunque en esta ocasión es más sombría: su último disco, su testamento, “Blackstar”. Publicado el viernes pasado (8/01), día en el que cantante cumplía 69 años, el nuevo trabajo suena oscuro y melancólico, y una vez que conoce la muerte del artista por cáncer, se torna incluso premonitorio. Bowie, con el Major Tom, hizo una referencia a la película de ciencia ficción “2001: Odisea en el Espacio”, después fue el andrógino extraterrestre creado por él mismo, Ziggy Stardust, interpretó el papel protagonista en la película “The Man Who Fell to Earth”, y publicó en 1996 el single “Hallo Spaceboy”. Teniendo en cuenta todo esto, no sorprende que un asteroide descubierto el año pasado fuera bautizado con el nombre del músico: 342843 Davidbowie. Fascinante camaleón del rock, inquieto investigador de sonidos, y finalmente, una especie de fantasma de la música pop. Estos son solo tres de los papeles que David Robert Jones, más conocido como David Bowie, interpretó durante sus casi 50 años de carrera musical. Fue su hijo Duncan Jones quien confirmó en Twitter la noticia de la muerte de su padre a causa de un cáncer y publicó una foto en blanco y negro en la que aparece él cuando era bebé sobre los hombros de su padre. El anuncio sorprendió al mundo entero, puesto que Bowie no sólo logró que su enfermedad no saliera a la luz, sino que además publicó el viernes, día de su 69 aniversario, su último álbum, “Blackstar”. Nacido el 8 de enero de 1947 en el seno de una familia modesta de Brixton, un barrio popular del sur de Londres, publicó 25 discos, el último el pasado viernes, día de su 69 cumpleaños. Su álbum debut de 1967, “David Bowie”, no aclaró nada: estaba orientado al folk y fue un fracaso. Sin embargo, el álbum “Space Oddity”, publicado dos años después, y cuya canción de título homónimo que contaba la historia del ficticio astronauta Major Tom, cambiaron la tendencia. Pero mucho antes de que los alter ego y los atuendos descabellados se volvieran habituales en el pop, Bowie revolucionó el mundo de la música con el lanzamiento de su álbum de 1972 “The Rise of Ziggy Stardust and Spiders from Mars’’, que introdujo a uno de los personajes más famosos de la música. Ziggy Stardust era un disco conceptual que imaginaba a una estrella del rock andrógina del espacio exterior que intentaba abrirse paso en el mundo de la música. El personaje, con su cabello pelirrojo y su lápiz de ojos, se convertiría en una parte del legado de Bowie y una base para la forma en la que los artistas se presentaban en los años siguientes. Los años 70 fueron la época más productiva y creativa del artista. Grabó algunos de sus discos más influyentes, tales como “Station to Station”, “Low” o “Heroes”, cuyo single llegó a grabar en alemán, en Estados Unidos y Alemania. Durante esos años también se vio obligado a luchar contra una larga adicción a las drogas. Ya en los años 80, el artista, adorado por la crítica, alcanzó el estatus de mega estrella que agotaba las entradas para actuar en estadios gracias al disco con toques de funk y blues “Let’s Dance”. Bowie continuó sumergiéndose en diferentes géneros pop, hasta que un ataque al corazón durante una actuación en 2003 en la ciudad de Scheeßel, en el norte de Alemania, lo apartó de los escenarios. Durante mucho tiempo no se volvió a escuchar nada suyo, hasta que en 2013, oficialmente recuperado y ya viviendo en Nueva York, protagonizó su regreso con “The Next Day”, disco de carácter retrospectivo en su carrera. Sin embargo, nunca más volvió a actuar y no concedió entrevistas, algo que no le impidió continuar musicalmente activo. De este modo llegó “Blackstar”, disco que ya es su legado musical. Bowie no se sentía cómodo con parte de su obra, y una vez salió en una gira de “grandes éxitos’’ diciendo que sería la última vez que interpretaría buena parte de su material antiguo. Sin embargo, más tarde cedió. “No soy un intérprete natural. No disfruto terriblemente de actuar. Nunca lo hice. Lo he hecho y, si tengo la mente en la situación, lo hago bastante bien. Pero a los cinco o seis conciertos, me muero por salir de la carretera y volver al estudio’’. Desde el domingo, su estudio es el universo.
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