De cuando sobraba plata





NEUQUÉN (AN).- La Ciudad Judicial es un antiguo proyecto del Tribunal Superior que atravesó sus distintas integraciones. Empezó a tomar cuerpo cuando los vocales comenzaron a ahorrar los excedentes financieros de cada ejercicio, porque, literalmente, les sobraba plata. En setiembre de 1992 se aprobó la ley 1971, de autarquía financiera del Poder Judicial. En base a un austero manejo de los fondos, los vocales de entonces ahorraron a lo largo de la década del 90 unos 25 millones de pesos/dólares. Con ese dinero planearon su edificio propio. Sin embargo, desacuerdos con el Ejecutivo, que pretendía hacerse cargo de la obra, hicieron que el proyecto quedara en los planos. Por las dudas, el Tribunal estableció un cerco legal sobre los fondos –depositados en el BPN– para que sólo se pudieran utilizar para la Ciudad Judicial. A comienzos de este milenio el presupuesto se hizo más corto, y el Tribunal empezó a pedir plata prestada para afrontar gastos corrientes. Después vino el corralito, la devaluación, y el dinero ahorrado ya no alcanzó para cumplir el sueño. Durante la tercera gobernación de Jorge Sobisch (2003/2007) volvieron las obras fastuosas (la nueva Legislatura, el Centro Ministerial) y la Ciudad Judicial recobró impulso. Luego de una controvertida licitación, el 1 de marzo de 2008 comenzó la construcción. Con participación del Ejecutivo.


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