De la juerga al deber
Guillermo IV
Su afición a la popular bebida alcohólica le valió el calificativo de “príncipe cerveza” en sus épocas de estudiante, aunque pocos años después Guillermo Alejandro, futuro rey de Holanda, se convirtiera en un serio experto de la ONU en protección del medio ambiente. Después de más de 120 años de dominio femenino en el trono holandés, con el rey Guillermo IV volverá a haber un hombre al frente de la dinastía Orange-Nassau. Muchos en Holanda le envidian la familia que conformó con su mujer, la argentina Máxima Zorreguieta, y sus tres hijas, Catharina-Amalia, Alexia y Ariane. El príncipe heredero representa desde hace años a la monarquía holandesa a pedido de la reina Beatriz en diversas obligaciones dentro y fuera del país. Tanto es así, que algunos se preguntaban si Guillermo Alejandro no se convertiría en una especie de príncipe Carlos. Pero a diferencia del Reino Unido, los holandeses suelen implementar un cambio en el trono en vida. Desde hace años asumió con amabilidad y discreción las tareas de un rey en disponibilidad. Por consejo de su padre, el príncipe Claus, fallecido en 2002, Guillermo Alejandro concentró su formación en el manejo de recursos hídricos, algo adecuado para el reino que desde hace siglos debe defenderse de las corrientes del Mar del Norte y depende de un gran sistema de canales y estaciones de bombeo. Como su madre, Guillermo Alejandro estudió en la Universidad de Leiden, donde en 1993 finalizó sus estudios de historia. Uno de sus profesores lo describió como un alumno “no intelectual, pero inteligente”, que caía bien . El casamiento del rubio príncipe con una atractiva civil le ganó la simpatía de muchos y fortaleció la fama de la casa real de estar cerca del pueblo. La pareja le trajo aire fresco a la casa real.