De las funciones para el público a la función pública

Carlos Sánchez, polifacético funcionario municipal. Fue acróbata de circo y el deporte hizo que regresara a Bariloche.

Por Redacción

“La vida en el circo me permitió conocer un modelo de economía solidaria en el que todos dependen de todos”. Así lo entiende Carlos Sánchez, uno de los funcionarios más jóvenes del gabinete municipal. Fue subsecretario de Coordinación y en noviembre, asumió el desafío al frente de la Secretaría de Desarrollo Social.

Sánchez nació en Capital Federal pero a los 5 años, sus padres decidieron establecerse en Bariloche. “Mi padre era militante peronista y las cosas estaban difíciles. De modo que nos vinimos. Hasta los 16 crecí en el campo de mis tíos, conocido como el campo de Lera, donde había vacas, caballos, plantaciones de papa. El lechero pasaba todos los días a las 8. Pasé ahí los mejores veranos y tuve las mejores pistas de trineo”, remarca este hombre que hoy tiene 41 años.

Luego de su paso por la escuela 16 y el colegio Dante Alighieri, empezó a trabajar como recepcionista en un hotel y soñaba con ser analista de sistemas. Sin embargo, a los 19 años, conocer al plantel de un circo que visitaba la ciudad cambiaría su vida para siempre.

“El circo partía rumbo a Comodoro Rivadavia para abrir una carpa nueva, de la mano de Carlos Villagrán (Kiko, de El Chavo) y decidí acompañarlos contra la voluntad de mis padres. En realidad, creo que estaba en busca de mi identidad. En ese momento, las temporadas estaban mucho más marcadas y yo sabía que a fines de febrero, me quedaba sin trabajo”, relata Sánchez.

Pero el recorrido no terminó en Chubut.

“De ahí, el próximo destino de la compañía de circo era Ushuaia. ¿Cómo no acompañarlos? Como ya empezaba a quedarme sin un peso, me propusieron que hiciera la promoción del circo. Y así empecé”, señala.

Al llegar la temporada de invierno, la compañía de circo abrió dos carpas más en Puerto Madero, con “la Chilindrina” y otra en Caballito, con el “profesor Girafales”. “Me terminé quedando. Con el tiempo, empecé a hacerme cargo del sonido y la iluminación hasta que me animé a actuar, dirigir, hacer malabares y acrobacia”, recuerda.

El deporte, el ancla

Luego de recorrer el país, Brasil, Paraguay y Uruguay, una compañía de circo le ofreció trabajo en México. Pero la necesidad de regresar a Bariloche pesó más que la excelente oferta económica. Desde entonces, nunca faltó el trabajo.

“Soy un espíritu emprendedor”, se define. Aportó el equipo de sonido durante la candidatura de Néstor Kirchner, vendió hamburguesas en un carrito a la salida de las discotecas, fue feriante en el gimnasio Las Quintas, tuvo la concesión del bar del Hospital Privado Regional e impulsó la apertura de una cafetería en el shopping de la calle Onelli donde se gestó Pueblo que llevó a Gennuso a la intendencia. Palacios 266 fue la primera dirección del partido.

“El fútbol hizo que me quedara en Bariloche. En el club Cruz del Sur encontré un gran compromiso social. Me permitió trabajar con chicos, en diferentes barrios. Me consta que a más de uno, el fútbol le cambió la vida. Y supe que era un camino que no iba a abandonar”, expresa.

Luego de su paso por la Defensoría del Pueblo de Bariloche y el Instituto de Tierras y Viviendas, durante la gestión de Omar Goye, Sánchez conduce una de las secretarías más importantes de la ciudad, Desarrollo Social. “Nada me da miedo. Ni siquiera el fracaso. El circo me permitió redescubrirme, saber cuánto podía dar. Todas mis experiencias me llevaron a donde estoy ahora y nada sería posible sin mi familia”, recalca.


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