“Deberían tomar cartas en el asunto”
Vivo en el barrio Sarmiento hace más de 35 años, en la primera cuadra de la diagonal Tres de Febrero. Allí un bulevar separa las dos calles y hay/había una hermosa arboleda. Debo agregar que fui testigo, en la década de los años 70 –en ese entonces la calle se llamaba Diagonal Norte–, cuando en ese espacio había un gran basural. Todos los terrenos tenían el frente hacia las calles Canadá y Estados Unidos, de modo tal que todos los fondos de los lotes coincidían y eso dio lugar a que se terminara formando el citado basural. Allí compré un lote e hice mi casa. Recién ahora llegó el asfalto y con él las cloacas y el agua. Nobleza obliga, llegó el progreso, lo que marca un hito importante pues es otra la imagen y otra la fisonomía del lugar. Pero resulta que el jueves 11/9/14 vi con sorpresa e indignación que personal de la municipalidad estaba cortando, de manera desproporcionada, los árboles del bulevar. Tuve la fea sensación de que estaba ante personas que tenían más coraje que conocimiento. Me aproximé a la cuadrilla que ejecutaba los cortes y les dije lo que pensaba sobre el modo de realizar la tarea… una cosa es podar, sacar las ramas que pudieran caerse y poner en peligro la vida de las personas, y otra muy diferente mutilar las plantas salvajemente. No sólo no me dieron respuestas sino que siguieron haciendo de las suyas, porque “obedecían órdenes” superiores, y que me vaya a quejar adonde corresponda, al corralón municipal. Si alguien me explicara que se van a suprimir las especies que tienen un mal visible, lo entendería; o que van a reemplazar árboles viejos por árboles nuevos, estaría de acuerdo, totalmente. Me parece que los vecinos estamos, con nuestra indiferencia y nuestra calma, permitiendo que nos saquen la protección que tenemos contra fuertes vientos, sin contar con la sombra que nos brindan en el verano, que es para lo que fueron plantados estos árboles. Es por eso que ruego a quienes corresponda que tomen cartas sobre este asunto, para que estas cosas se hagan con un criterio más racional y no a la bartola. Es como aquel que tiene las uñas largas y en vez de cortarlas mutila los dedos creyendo que da lo mismo. Hagamos las cosas como es debido, si no que venga gente que sepa del tema. Las desprolijidades no suman, más bien restan. Hago votos para que estas reflexiones sirvan, de alguna manera, para revertir esa absurda tendencia a destruir nuestro hábitat natural. Carlos Cisterna, DNI 7.092.928 Centenario
Carlos Cisterna, DNI 7.092.928 Centenario
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