Del sable de San Martín a las manos de Perón



El robo del reloj de Belgrano recuerda otros robos de objetos históricos vinculados a la lucha independentista.

El sable de San Martín y banderas que sirvieron de estandarte en distintos combates contra los españoles son algunos de los objetos de fuerte valor simbólico, que fueron robados en diferentes ocasiones con fines políticos.

Otros, más escabrosos, reflejan características patológicas: ese el caso del hurto de las manos del cadáver embalsamado del líder del peronismo, Juan Domingo Perón.

En agosto de 1963 el sable de San Martín, que le legó a Juan Manuel de Rosas tras su muerte, fue robado del Museo Histórico Nacional donde se encontraba en custodia. El objetivo del robo, perpetrado por un grupo armado del peronismo, exigía para su devolución el retorno de Juan Domingo Perón, la libertad de los presos políticos y la devolución del cadáver de Evita.

Este robo se produjo un año después del asesinato de Felipe Vallese, en plena Resistencia Peronista. Poco tiempo después, el sable que había sido recuperado tras el fracaso de aquella operación, fue nuevamente robado y recuperado, por lo que hacia fines de los '60 el sable fue trasladado a los edificios del regimiento de Granaderos de Patricios.

La década del '80 presenció el robo de otro sable de San Martín y de dos banderas, pero en esa oportunidad, que también tuvo fines políticos, fue perpetrado en el Perú.


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