Demasiada sangre
Análisis
Mey dudin DPA
“Ya se ha derramado demasiada sangre”, escribía una de las más destacadas blogueras egipcias cuando la violencia volvió a escalar en el país. Los ciudadanos deben mantenerse unidos, instaba esta joven de 27 años, cofundadora del Movimiento 6 de abril. Con su llamamiento on-line por la libertad en enero de 2011, Asmaa Mahfus movilizó a los protagonistas de las primeras protestas contra el entonces presidente Hosni Mubarak, al que acabaron derrocando. Pero al contrario de lo que sucedió hace dos años, ahora parece que su llamamiento no está siendo escuchado: en la ciudad de Port Said murieron ayer al menos 26 personas. Dos años después de la caída de Mubarak, Egipto se encuentra sumido en un callejón sin salida. La sociedad está profundamente dividida: islamistas contra izquierdistas, liberales y cristianos; intelectuales y trabajadores del norte contra agricultores y beduinos del sur; miembros del antiguo régimen contra los nuevos mandatarios. Y cada uno de los grupos tiene distintas visiones para el nuevo Egipto. El turismo y la inversión siguen alejados del país, la economía se encuentra en caída libre y el valor de la libra egipcia, bajo mínimos. Crece la pobreza y, debido a las deterioradas infraestructuras, hay permanentemente noticias trágicas de muertes por accidentes de tráfico, descarrilamientos o derrumbes de edificios en las urbanizaciones. Con frecuencia, la inseguridad y el descontento de las masas se traducen en nueva violencia. Asmaa Mahfus sigue enviando a través de Twitter nuevos llamamientos a la unidad e insta a sus compatriotas a mirar hacia adelante. “Dejemos de pensar en la sangre ya derramada”, escribe. “Reflexionemos sobre cómo parar este derramamiento de sangre.”