Denuncian demoras en las causas que involucran a niños excluidos del hogar

En Neuquén hay sesenta chicos que viven transitoriamente en familias solidarias. Algunos desde hace más de un año. Las demoras perjudican sus posibilidades de ser adoptados.





El plazo máximo de acogimiento es de nueve meses. Hay casos que superan el año. Foto: Florencia Salto

El plazo máximo de acogimiento es de nueve meses. Hay casos que superan el año. Foto: Florencia Salto

En la provincia de Neuquén hay sesenta niños, niñas y adolescentes que viven transitoriamente con familias solidarias, hasta tanto se resuelva su situación judicial. Son chicos y chicas que han sido apartados de su contexto de origen, por ejemplo, a raíz de casos de maltrato o violencia. Si bien la ley estipula que esta convivencia debe ser acotada, hoy hay acogimientos que superan el año, lo que constituye una nueva vulneración de derechos.

El artículo 607 del Código Civil indica que si en el plazo máximo de ciento ochenta días las medidas excepcionales, tendientes a que el niño, niña o adolescente permanezca en su familia de origen o ampliada no han dado resultado, el organismo administrativo de protección de derechos que tomó la decisión debe dictaminar inmediatamente sobre la situación de adoptabilidad. Este dictamen se comunica al juez interviniente dentro del plazo de veinticuatro horas. El magistrado define sobre la situación de adoptabilidad, como máximo, en noventa días.

La dilación en el plazo de resolución -que no debería superar los nueve meses- perjudica a los chicos y las chicas que se encuentran, mientras tanto, en Familias Solidarias que es un programa del ministerio de Desarrollo Social.

“Nos dan seis meses para que los equipos técnicos interdisciplinarios, que están compuestos por una psicóloga, una trabajadora social y una operadora de familia, podamos evaluar la situación del niño o de la niña, en el marco de una medida de protección excepcional, para saber si puede volver a convivir con alguien de su familia de origen o en el último de los casos un referente afectivo de la comunidad conocido por el niño, y si no hay manera, sino se revierten las condiciones que dieron lugar a que ese niño o niña se tenga que ir de su familia, pues entonces les decimos a las juezas (de Familia) que declaren el estado de adoptabilidad”, explica Fernanda Soto, trabajadora social del programa.

Las juezas y jueces de Familia son los que deben resolver sobre la situación de adoptabilidad. Foto: Florencia Salto

Esta demora impacta directamente en la vida de los chicos y chicas. “Hay consecuencias con acogimientos transitorios muy prolongados. Un niño o una niña se encuentra en una situación de inestabilidad en la que no sabe qué es lo que va a suceder, por más que una se los explique, se lo cuente, lo vayas trabajando. Al niño le corre el reloj, porque las familias que se inscriben para adoptar en su mayoría se anotan en un rango de 0 a 5, y si el niño vos lo tenés dos años en veremos a los 7, ¿quién lo va a adoptar?”, agrega Soto.

También afecta a las familias transitorias que se postulan para recibirlos y que están inhabilitados para adoptar, requisito fundamental a la hora de inscribirse en el programa. “Las familias no saben cual es el vínculo adecuado que tienen que construir, porque por supuesto los van a amar, y esas despedidas van a ser difíciles, ni hablar cuando hay otros niños en las familias”, asegura Soto. Además puede desalentar las posibilidades de que continúen en el programa.

Las trabajadoras de la Dirección manifestaron su preocupación a los diputados provinciales, y les acercaron un documento en el que detallan cómo este proceso daña a chicos, chicas y familias (ver aparte). Legisladores de la oposición (FIT, PTS-FIT, Libres del Sur- FN) presentaron un proyecto de resolución que insta al TSJ “para que a través de los cuatro juzgados de Familia, Niñez y Adolescencia, pertenecientes a la Primera Circunscripción Judicial de la provincia del Neuquén determine prioridad en la agenda de cada juzgado, a los casos contenidos en el artículo 607 del Código Civil y Comercial de la Nación, a fin de garantizar la plenitud el interés superior del niño, niña y adolescente.”

El tema fue tratado en la última reunión de comisión de Asuntos Constitucionales y se acordó enviar un pedido de informe al presidente del TSJ, Germán Busamia, para que informe sobre la situación.

La dilación judicial trae consecuencias en la vida de los niños. Foto: Florencia Salto

En números

28
chicos y chicas en Neuquén capital viven en familias transitorias hasta tanto se resuelva su situación judicial
32
hay en el interior. Suman 60 niños, niñas y adolescentes en toda la provincia que están bajo este programa

Consecuencias del acogimiento prolongado

Para las niñas, niños y adolescentes: daño psicológico, teniendo en cuenta el proceso de apego generado con quienes le cuidan; agotamiento psicofísico ante las numerosas entrevistas y asistencias a diversos espacios psicosociales; falta de arraigo emocional y habitacional, que no le permite apropiarse de su historia de vida
Para las familias solidarias: inseguridad en relación al grado de implicancia saludable en el vínculo con el niño, niña, adolescente; desánimo frente a la experiencia vivenciada, lo que provoca que desistan de iniciar un nuevo proceso de acogimiento

Tenemos acogimientos de dos años, dos años y medio. Se están tomando mucho más tiempo del permitido por la ley”

Fernanda Soto, trabajadora social de la dirección de Familias Solidarias de Neuquén.

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