Francisco Cerúndolo y su costumbre en Miami: jugar los cuartos de final

Venció a Ugo Humbert en sets corridos y va con Zverev, camino a las semifinales.

Redacción

Por Redacción

Francisco Cerúndolo ruge, mueve su cabeza y festeja con ganas, pero con la tranquilidad del deber cumplido para avanzar en el Miami Open, tras una actuación sólida de principio a fin y una devolución ganadora de revés como moño del partido. Un tenis punzante y su habitual repertorio de tiros en el mismo envase le permitieron extender un idilio particular con el torneo: venció por 6-4, 6-3 a Ugo Humbert y alcanzó los cuartos de final por cuarta vez en las últimas cinco temporadas en el torneo. Y todo, casi como si estuviera jugando en casa, de local.

Tras levantar el título de Buenos Aires, Cerúndolo siguió mostrando su mejor versión en Miami y creó una conexión única con un público latino y ruidoso, que bastante se parece por estos días al de la capital argentina. A puro winners, un total de 16 en todo el partido, Fran cerró la victoria en apenas una hora y 16 minutos de juego.


«Fue un partido impresionante»


“Estoy muy contento, fue un partido impresionante. Los primeros games fueron incómodos y después fluyó todo”, dijo Francisco Cerúndolo durante la entrevista en la cancha. «Pero esto no terminó, quiero ir por más y quiero seguir…», auguró.

El argentino alcanzó sus octavos cuartos de final de un ATP Masters 1000 y ya es el sexto criollo en lograr esta hazaña en la historia de esa categoría de torneos (desde 1990). Está detrás de Juan Martín del Potro (22), David Nalbandian (19) y Guillermo Coria (12), y ahora comparte la posición con Juan Ignacio Chela y Gastón Gaudio (8). Más abajo quedaron Juan Mónaco y Diego Schwartzman (7).

Camino a las semifinales, Cerúndolo tendrá una dura prueba ante Alexander Zverev, quien superó al francés Quentin Halys, por 7-6 (4) y 7-6 (1). El historial está 3-3 y las últimas tres victorias fueron del alemán, aunque el año pasado, en Miami, Fran fue el vencedor por 7-5 y 6-3.


Francisco Cerúndolo ruge, mueve su cabeza y festeja con ganas, pero con la tranquilidad del deber cumplido para avanzar en el Miami Open, tras una actuación sólida de principio a fin y una devolución ganadora de revés como moño del partido. Un tenis punzante y su habitual repertorio de tiros en el mismo envase le permitieron extender un idilio particular con el torneo: venció por 6-4, 6-3 a Ugo Humbert y alcanzó los cuartos de final por cuarta vez en las últimas cinco temporadas en el torneo. Y todo, casi como si estuviera jugando en casa, de local.

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