La pausa de hidratación en el Mundial 2026: una polémica que genera un cambio de paradigma

El "cooling break", justificado como descanso de hidratación para los futbolistas, altera el desarrollo del juego con dos interrupciones por partido. En TV, las señales aprovechan para vender.

Por Matías Vega

El "cooling break" y su respectivo auspicio en la pantalla gigante. (Foto: AP)

El "cooling break" y su respectivo auspicio en la pantalla gigante. (Foto: AP)

El fútbol ya no tiene dos tiempos, en mitades de 45 minutos. El nuevo paradigma, a partir de las pausas de hidratación («cooling break») obligatorias, hace que los partidos tengan cuatro cuartos, en un formato más similar al del básquet o el hockey.

Aunque parezca exagerado y salvando las distancias entre cada deporte, el desembarco de esta pausa de tres minutos es toda una novedad para el fútbol que solo tenía un descanso largo por reglamento.

Esta modalidad, que también se usó este año en la Copa Libertadores, se instauró como norma para el Mundial 2026. La justificación es sencilla pero esconde algo más. La FIFA lo argumenta por el lado de las altas temperaturas, algo que es cierto y que ya llevaba a que se detengan partidos.

La razón subyacente es comercial, ya que se aprovecha la interrupción para vender publicidad. Las señales televisivas mandan a una breve pausa, algo que hasta no hace mucho era impensado en pleno partido.

En el duelo inaugural entre México y Sudáfrica, la transmisión regresó del corte con el juego ya reanudado. En el Estadio Azteca hacían 24 grados, una cifra lejana al calor extremo. Además, el «cooling break» tiene sus propias marcas auspiciantes. El negocio por delante del espíritu deportivo.

Las altas temperaturas, la justificación para la pausa. (Foto: AP)

En la Libertadores, la transmisión no se cortaba en la pausa de hidratación y, en algunas ocasiones, se podía ver y escuchar las indicaciones de los entrenadores a los jugadores. En el Mundial, ese espacio se completa con los comerciales.

La nueva reglamentación también altera la manera en que los equipos plantean los tiempos de los partidos. Al saber que hay una interrupción a los 22 minutos, los entrenadores saben que eso puede cortar el envión o ayudar a ganar un poco de aire.

Algunos optan por regular el rigor físico en el primer tramo de cada mitad y acelerarlo en el segundo. De la forma que sea, el parate suele bajar el ritmo que tarda unos minutos en volver a arrancar.

Como cada cambio en un deporte tan masivo como el fútbol, es difícil acostumbrarse. El tiempo dirá si esta modificación llegó para quedarse o solo quedará como un extraño recuerdo.


El fútbol ya no tiene dos tiempos, en mitades de 45 minutos. El nuevo paradigma, a partir de las pausas de hidratación ("cooling break") obligatorias, hace que los partidos tengan cuatro cuartos, en un formato más similar al del básquet o el hockey.

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