Desafíos y amenazas del nuevo mandato de Dilma Rousseff
Análisis
RÍO DE JANEIRO.- Al conquistar ayer un segundo mandato en las urnas, la presidenta Dilma Rousseff convirtió su Partido de los Trabajadores (PT) en la agrupación política con más victorias electorales consecutivas en la historia de Brasil, pero enfrentará duros desafíos en sus próximos cuatro años de mandato.
“Dilma Rousseff deberá iniciar su nuevo mandato en la práctica ya en el día siguiente (al de la elección), ante la enorme lista de problemas a resolver”, afirmó el diario “Folha de São Paulo”.
La primera y más importante tarea será la de reunificar Brasil, después de una campaña electoral que dividió el país en dos y desató en las redes sociales y en las calles una verdadera “guerra” de denuncias, calumnias y ofensas mutuas entre electores de Rousseff y de su rival del PSDB, Aécio Neves.
El éxito de Rousseff en esta misión es esencial para fortalecer el gobierno y para lidiar con dos otros serios desafíos: la crisis del modelo económico adoptado desde 2003 y las denuncias de corrupción en la más importante empresa estatal brasileña, la petrolera Petrobras.
Sobre la denuncia de corrupción, lo único oficialmente divulgado por la Justicia hasta ahora es que un ex director de la empresa arrestado en marzo afirmó que desviaba el 3% del valor de todos los contratos firmados por Petrobras entre 2004 y 2012 para financiar partidos aliados del gobierno, en especial al PT.
Según la prensa, los sobornos habrían beneficiado a decenas de importantes políticos, incluso ministros, diputados, senadores y gobernadores, y que tanto Rousseff cuanto Lula estaban enterados de las irregularidades. La posibilidad de una crisis institucional está más que latente.
El otro problema que encarará Rousseff es la tendencia al aumento de la inflación sumada a un virtual estancamiento de la economía del país, cuyo crecimiento este año será de sólo el 0,9% -según el gobierno- o de apenas el 0,3%, como prevé el FMI. Los tropiezos en la economía hicieron que se retrajera la tasa de inversión, que hoy es del 16,5% del PBI, una de las más bajas de la historia.
Durante la campaña, la mandataria anticipó que el cuestionado ministro de Hacienda Guido Mantega abandonará el cargo en diciembre.
“Gobierno nuevo, nuevas ideas”, prometió Rousseff, quien sin embargo todavía no anunció al sustituto de Mantega ni tampoco dio pistas sobre los rumbos que adoptará en su segundo mandato. (DPA)