Desaparecen armas de subcomisaría
Son dos escopetas y un fusil. Estaban en el baño y la oficina de la jefa de la unidad de J. J. Gómez.
Archivo
ROCA (AR).- A raíz de un hecho insólito, la policía y la justicia se encuentran investigando la desaparición de dos escopetas y un fusil FAL que fueron sustraídos de las oficinas de la propia jefatura de la Subomisaría 68ª, del barrio J. J. Gómez de Roca. Una comisión de Asuntos Internos de la Policía llegó desde Viedma esta semana para tomar las primeras declaraciones al personal de la unidad, que, por ahora, no pudo aclarar ni el día ni las circunstancias en las cuales se produjo el hurto de las armas. La desaparición ocurrió entre el 14 de septiembre y el 14 de noviembre. Ese fue el tiempo en el que estuvo de licencia la subcomisaria Ana Potes, quien actualmente se desempeña al frente de la sede policial ubicada en calle Tucumán 5545. Al parecer, las dos escopetas -que no estaban en condiciones de ser utilizadas- estaban sobre un mueble del despacho de la jefa mientras que el FAL estaba en su sanitario. Durante ese tiempo, a raíz de la licencia de Potes, un oficial de la Comisaría Tercera asumió funciones y ocupó esas oficinas, según las primeras investigaciones. Lo concreto es que cuando la subcomisaria regresó a sus tareas habituales se encontró con que las armas largas habían desaparecido. Se trata de un fusil FAL, una escopeta Batan y otra marca Karatay, las dos últimas calibre 12/70. Por ser la responsable del resguardo de las armas, fue la propia Potes la que efectuó la denuncia penal en la Unidad Regional Segunda al detectar la situación. Desde la Regional se inició, paralelamente, un sumario que está a cargo del personal de Asuntos Internos. Una fuente de la propia sede policial reconoció ayer que acceder al sanitario de esa dependencia no es difícil porque su ventana no tiene rejas. Sin embargo, nadie se explica cómo alguien “externo a la unidad” haya podido cometer semejante hecho sin que ningún efectivo advirtiera la maniobra. “Lo concreto es que ninguna de las puertas y ventanas de las oficinas fueron violentada en esos días”, dijo un uniformado. Ayer comenzó a distribuirse en cada una de las comisarías y subcomisarías de la región una circular de la Unidad Regional II solicitando el secuestro de las armas en caso de ser halladas. El robo de armas en dependencias policiales no es inédito. Según surge del archivo de este diario, en julio del año pasado un sujeto violentó la puerta del Destacamento 166 de Paso Córdoba y se llevó de allí una pistola reglamentaria. Pero a diferencia de aquel hecho, los investigadores no descartan que éste podría tratarse de un hurto protagonizado efectivos de la propia fuerza.
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