"Desde el jardín de infantes también se puede aprender ciencias"





Opinión
Por: Patricia Mateos
Secretaria de Extensión y Cultura Científica del Instituto Balseiro



Las clases de ciencias pueden ser aburridas y teóricas, y por eso a las niñas y a los niños les cuesta engancharse. Pero hoy se está produciendo un gran cambio. Cuando se puede ir a los laboratorios de las escuelas o de instituciones científicas y tecnológicas cercanas, o en casos de prácticas experimentales en las aulas con elementos que se puedan conseguir fácilmente (como cajas con frascos, imanes, brújulas caseras, cristales, entre otros), los alumnos consiguen conectar a las ciencias con cuestiones de su vida cotidiana.

Niñas y niños empiezan a comprender parte del funcionamiento de tecnologías que usan habitualmente como los auriculares. Aprenden contenidos de la currícula a partir de sus experiencias. Por ejemplo, se puede usar una pecera con agua para ver la trayectoria de la luz. Esta práctica permite hacer observaciones y entender cuál es el principio básico del funcionamiento de la fibra óptica que se utiliza en las telecomunicaciones. Aprenden también cuando generan sus propios proyectos a partir de sus preguntas, y así se les abre un mundo. Esto puede ocurrir a cualquier edad. Los niños y las niñas del jardín de infantes hasta pueden aprender conceptos de estadísticas.

En esta gran transformación, los docentes tienen un rol protagónico. Implica que desarrollen también su propia creatividad. Que puedan proponer actividades experimentales. Este cambio los beneficia: porque los docentes fortalecen su formación, aunque no cuenten con el laboratorio en las escuelas. Es clave que se construya un ambiente seguro en que el preguntar y equivocarse estén permitidos y valorados. No hay dudas que los errores propios y de los otros nos ayudan para aprender y sean estimulantes para encontrar respuestas y desarrollar un pensamiento basado en las ciencias.

La ciencia es una herramienta bella y poderosa para conocer e interpretar la naturaleza y sus múltiples dimensiones. Como vivimos en un mundo atravesado por los productos y los servicios desarrollados por la ciencia y la tecnología es importante que la juventud sienta que puede habitar ese ámbito. Que pueda aprender, apropiarse de sus metodologías, opinar como persona responsable de las decisiones que se toman en su comunidad o en su vida privada, que pueda consultar fuentes confiables, y descartar noticias falsas. Ojalá que también más jóvenes decidan formarse en esas áreas y apuesten a proyectar una mejor calidad de vida para sí y para su entorno.


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