Desdolarizar tarifas: de la promesa a la realidad

El anuncio del presidente volvió a poner sobre la mesa los contratos de generación. Esa la única parte dolarizada del sistema. De anular los contratos más costosos el Estado abriría la puerta a una ola de reclamos judiciales.




Las tarifas de luz y gas están pesos, solo el componente de la generación se expresa en la moneda verde.

Las tarifas de luz y gas están pesos, solo el componente de la generación se expresa en la moneda verde.

El presidente, Alberto Fernández, retomó el lunes en el Congreso su discurso de campaña en cuanto a desdolarizar las tarifas de la energía, con el diagnóstico de que el anterior gobierno las había dejado atadas a la evolución de la moneda estadounidense.

Lo cierto es que en la actualidad ninguna tarifa, en su sentido estrictamente técnico (un precio regulado que cobra la prestataria de un servicio público), está dolarizada. Sí, según la Revisión Tarifaria Integral (RTI) de gas y energía eléctrica, se ataron las tarifas a la inflación mayorista, que tiene correlación no directa con el tipo de cambio.

Igualmente, las RTI están suspendidas desde fines de 2019 y el sector energético, en emergencia. Donde sí hay contratos en dólares, y por ahora lejos está el gobierno de modificarlo, es en el segmento mayorista: la producción de gas y la generación de electricidad.

La Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A. (Cammesa), sociedad mixta que administra el Estado nacional y que tiene como socios a las generadoras, las distribuidoras y los grandes usuarios, tiene contratos firmados en dólares para el abastecimiento de algo menos de la mitad del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM).

Entre ellos se incluye a aquellas centrales con menos de diez años conectadas al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) como termoeléctricas nuevas, contratadas por las resoluciones 21/2016 y 287/2017 y casi todas las plantas de energías renovables que entraron en las rondas 1, 1.5, 2 y 3 del programa RenovAr.

En números

60
dólares por megavatio hora es el precio promedio que se remunera a las generadoras de energía eléctrica.

Las centrales de las resoluciones 21/16 y 287/17 fueron pedidas para evitar una crisis de generación eléctrica por falta de oferta, pero la profunda recesión en la que cayó el país volvieron innecesarias esas plantas. Así las cosas, tienen un alto costo en dólares porque operan muy pocos días al año: cerca de u$s 200 por megavatio-hora (MWh) por unidad producida, frente a un promedio del parque que ronda los 60 dólares.

Si bien los técnicos del oficialismo estudiaron este tema, llegaron a la conclusión de que romper estos contratos tendría como correlato perder juicios internacionales y obligaría a las empresas a múltiples defaults corporativos, ya que casi todas se endeudaron en dólares.

Incluso los parques de energías renovables tomaron créditos con organismos multilaterales o agencias de crédito para la exportación de países europeos. Sería una pésima y contradictoria señal de cara a las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Club de París y hasta en la antesala de lanzar un proyecto de ley de promoción de inversiones en hidrocarburos.

El dato

50%
del costo de la energía eléctrica se encuentra subsidiado por el Estado.

El costo de abastecimiento del MEM está en $ 5692 por MWh y solamente el 50% está a cargo del conjunto de los usuarios, mientras que el resto lo subsidia el Estado.

En cambio, en gas, el Estado cubre el 60% del precio mayorista (u$s 2,35 sobre u$s 3,91 por millón de BTU), mientras que los usuarios el otro 40% (u$s 1,56).


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