“Despertar de la pesadilla”
Es posible que la Justicia no logre la recolección de pruebas necesarias para llegar a una condena. Es posible que una persona se haya visto profundamente involucrada en un delito sin haber tenido participación alguna en el mismo. Da lo mismo, el pueblo juzga y condena instalando en la vida de ese individuo un antes y un después, y nada será igual en su existencia. Juzga y condena sin pruebas y olvidando el principio de inocencia básico de todo sistema constitucional moderno. Es que el pueblo maneja sus percepciones y falla inexorablemente sabiendo que el margen de error es mínimo. Hoy, por encima de algunas manifestaciones altaneras y desafiantes, de las críticas cada día más flacas de sustento, más del 60% de la población capaz de votar aprueba la gestión del nuevo presidente, sospecho que demostrando la alegría por ver el final de esta marejada tóxica que nos atrasó décadas por sobre el análisis minucioso de sus actos. ¿Hace falta ajustarse a derecho para sentir que aún sin la comisión de delito alguno el Sr. Aníbal Fernández está rozado con hechos del narcotráfico, el triple crimen, la efedrina, la fuga y el futuro de los Lanatta y Schillaci? ¿Es tan difícil percibir que algo no está claro en los procederes del Sr. De Vido? ¿Que los manejos de adjudicaciones de obras con Lázaro Báez escapan a toda normalidad? ¿Autoridades del anterior gobierno no tienen que ver con la corrupción en las cúpulas de la Policía de Buenos Aires, con el Servicio Penitenciario, con la DDI de Quilmes? ¿Que las gestiones paradiplomáticas con Irán fueran manejadas por un básico y oscuro piquetero, llegando a la vergonzosa aprobación del Senado, un acuerdo que mancha nuestra historia? ¿Que desde su extracción social y económica de hace tan poco tiempo es imposible que Milagro Sala haya coleccionado tanto poder y tanto dinero en el norte? ¿Qué juzga el pueblo calladamente respecto de Hebe de Bonafini y su administración junto a Schoklender? ¿Y de Aerolíneas Argentinas en manos de La Cámpora? ¿Y de los manejos del Banco Nación en manos de esa agrupación? ¿Y del caso Hotesur? ¿Y de la inmensa fortuna acumulada por los K? ¿Y los intentos de fraude electoral? ¿Y de la penetración en la Justicia plagada de jueces y fiscales obsecuentes y dependientes políticos? Igual que en Venezuela con su petróleo, este país ha despilfarrado los ingresos inesperados y temporales por el precio de la soja en populismo y propaganda. Ahora sólo ha quedado la posibilidad de regresar al camino y, con suerte y tiempo, comenzar a avanzar hacia nuestro merecido destino y superar la tremenda pena que me da ver que aún quedan personas que defienden el proceder que rigió durante los últimos doce años. Un Banco Central sin reservas, un dólar atrasado que destruyó las economías regionales, un sistema bancario que amparado en la política consumista para sostener la economía de algún lado ocasionó un severo endeudamiento en la población, economías provinciales arrasadas, superpoblación de empleados públicos, fútbol y automovilismo para todos y todas con monopólico espacio para la pauta oficial; desfinanciamiento del Anses y del PAMI, doblegamiento de las provincias a expensas del manejo de la chequera… Algunos amigos personales aún son K, invocan medidas de gobierno y pensamientos políticos, acertadas unas y nobles otros. Así lo reconozco, pero ignoran qué medidas de gobierno ejecutan todos en su turno. Para que sean buenas también está la oposición. Si eliminamos la corrupción, a un gobierno sólo le queda la posibilidad de hacer las cosas bien y pugnar por su reelección o volverse a casa dejando la oportunidad a otros. Mientras tanto, nuestro país sigue en el camino, no en la banquina, y con las ruedas para arriba. Al 40% que aún no ha despertado le ruego que por un segundo cuestione sus creencias y, sin cambiarlas, vea si existe la posibilidad de ejercerlas sin tanta corrupción, abuso de poder y demás, si existe la posibilidad de llevar a cabo sus medidas de forma cristalina, sin pisoteos, abusos, sin la necesidad de comprar voluntades en los otros poderes, dándonos a nosotros la oportunidad de elegir libremente entre unas u otras ideas, todas transparentes y bien intencionadas. Dicho esto, es obvio que el futuro de nuestro país está dentro de cada uno de nosotros, no es algo separado, externo. Solo debemos despertar de este sueño y darnos cuenta de que solo nosotros decidimos el futuro, lo externo es el gobierno. Debemos ser críticos al votar y críticos durante el efecto de nuestra elección. Que nadie nunca más crea que es el dueño de nuestro futuro, sino quien empleamos para que gobierne nuestro presente bajo nuestra constante vigilancia. Rodolfo Alberto Stuarts DNI 10.631.593 Neuquén